17/08/2022
01:03 AM

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¡Adelante!

    Hace unos días nos referíamos a la emergencia y lo importante en las decisiones al más alto nivel dando a cada uno su valor y lugar, de manera que la primera no sea excusa para dejar en archivo lo segundo como ha ocurrido durante décadas en las que se han multiplicado las promesas, pero no han pasado de la campaña electoral o los primeros meses del gobierno.

    Esperemos que se haya allanado el camino para que las continuas situaciones extremas no sigan relegando lo importante, generalmente solución, a más largo plazo, a esas emergencias.

    Al anuncio de los trabajos de la represa de El Tablón ha seguido el segundo paso, muy importante, el inicio de la ejecución de la obra en la cuenca del Chamelecón con la identificación del cálculo de su costo.

    La decisión del Gabinete de Gobierno, con el respaldo del Congreso Nacional, el sector privado y la sociedad civil ha sido acogida en el valle de Sula con firmes expectativas para proteger poblaciones y el sector productivo, muy fuerte contribuyente a la economía nacional.

    Las emergencias que han sido muchas y los intereses ajenos a la costa norte postergaron durante cinco décadas los proyectos para controlar las crecidas de los dos grandes ríos que riegan el valle de Sula, el Chamelecón y el Ulúa.

    La importancia de los proyectos no fue atendida ni tras el paso arrasador de fenómenos naturales.

    La exigencia de los alcaldes de la zona denunciando que los bordos, destruidos por las tormentas tropicales hace ya casi tres años, no han sido reparados ha calado en el gobierno y el interés está dirigido a lo importante para disminuir las emergencias.

    Si se busca proteger la Zona Metropolitana no hemos de olvidar objetivos como la utilización del agua para riego en las zonas productivas de Santa Bárbara, pues en el uso del agua para asegurar y aumentar la producción agrícola seguimos con un aplazado generalizado con excepción de algunos valles en los que ha contribuido muy eficientemente la cooperación de países amigos.

    Es hora de proteger el fértil valle de Sula y sus poblaciones, pero también utilizar el agua para incrementar y mejorar la producción agrícola para que no siga condicionada a la lluvia.

    Habrá que reparar los bordos, tarea urgente a las puertas de la temporada de huracanes, pero no desviar la vista, los esfuerzos y los recursos de lo necesario, las represas en la cuenca alta y media para regular la llegada de las corrientes al valle y así mitigar las pérdidas y proteger la vida de miles de hondureños. ¡Adelante!