El primer paso para la nueva ruta lo dio, con gallardía y altísima esperanza, el pueblo hondureño en las urnas. Fue, sin duda el más importante. El segundo y al que deberán seguir uno tras otro sin descanso, tedio ni fatiga fue protagonizado ayer por el nuevo Gobierno que preside doña Xiomara Castro. No todo será miel sobre hojuelas, pues los problemas tienen tales dimensiones que exigen responsabilidad de todos los hondureños, inteligencia y visión de quienes se hallan al mando para cambiar el rumbo y no generar más y mayores tormentas.

Los focos y las luminarias estuvieron ayer desde muy temprano dirigidos hacia el Estadio Nacional en donde, de nuevo la población estuvo a la altura de la notable efemérides con eufórica participación a medida que se desarrollaba la agenda, cumplida al pie de la letra, y escuchaba las palabras de la mandataria que dejaba en el horizonte la retórica y la dialéctica agresiva de los últimos días. Solución que no hubiera sido necesaria si se cumpliese aquello de hablando se entiende la gente o aquello otro, en política hay que saber negociar, pues hasta lo imposible se hace posible.

Con anterioridad a los actos de ayer a mediodía, los municipios vivieron también el traspaso de autoridades municipales que no por ser locales carecen de importancia e interés para los lugareños. Al contrario, las políticas centradas en la solución de los problemas calificados de “micro” tienen gran peso en la vida diaria de las familias. “No se trata de obras o de concreto, sino de la vida de las personas, y es a eso a que estamos apostando a cambiar la vida de la gente”, identifica el compromiso el nuevo alcalde la capital, Jorge Aldana.

No es necesario echarle mucha pensada a los problemas crónicos de la capital, entre los que sobresale la escasez de agua, cuya distribución está permanentemente sometida a racionamiento y distribución, para paliar la carencia, con vehículos cisterna. Como en otras urbes del país, el cemento ha invadido para apoderarse de los espacios de la naturaleza, las áreas verdes, en nombre de progreso cifrado en mayor cantidad de vehículos y contaminación.

“Hay que identificar las fugas. Reducir egresos y aumentar ingresos”, escuchamos desde La Ceiba.

La capital industrial del país quedó en “stand bay”, a la espera de que llegue el “anunciado”, con una agenda también sin espacios de blanco. El Gobierno de la república y los gobiernos locales superaron la alegría y el entusiasmo de la inauguración, ahora llega lo bueno, a trabajar, a convivir en paz y hacer posible la unidad en la diversidad.