El 11 de abril de 2009 murió en Gijón, España, María del Socorro Tellado López. Tenía 82 años cuando le dio un ataque al corazón mientras departía con algunos amigos. Cuando era niña, estudió en un colegio de monjas y se le recordaba como una muchacha “muy tímida, que ni siquiera jugaba en los recreos”. Cuando tenía 18 años su padre murió y comenzaron los problemas económicos. Única mujer entre seis hermanos, vivían por aquellos días en Cádiz. El dueño de una librería se enteró que ella había escrito un par de novelas y la puso en contacto con la Editorial Bruguera. Esta aceptó publicarle una, “Atrevida apuesta”, y le pagó 3,000 pesetas, una cantidad considerable en 1946.

Como de pequeña le llamaban “Socorrín”, de ahí salió su nombre literario: Corín Tellado. No pudo terminar sus estudios de psicología, en cambio, se puso a escribir con toda seriedad y entusiasmo novelas románticas. La editorial le encargó escribir una novela corta a la semana. Esas novelas, de no más de cien páginas, fueron recibidas con sumo agrado por un nutrido número de lectores que creció casi exponencialmente.

La revista Vanidades, de gran difusión en Latinoamérica, firmó contrato con Corín Tellado para que le entregara dos novelas cortas e inéditas, al mes. El tiraje de la revista pasó de 16,000 a 68,000 ejemplares quincenales. Pasó el tiempo y su productividad como escritora fue fantástica. Con dos hijos que atender, no dejó de escribir. La Unesco la declaró la autora más leída en castellano, después de la Biblia. Y la crítica se refería a ella como “El Cervantes rosa del español contemporáneo”. Publicó unos 4,000 títulos y vendió más de 400 millones de ejemplares de sus novelas, algunas llevadas al cine y la televisión y traducidas a 27 idiomas. Al final se sometía a tres sesiones de diálisis por semana, lo que no le impidió seguir escribiendo.

Su secreto para ser tan productiva: “Solamente trabajo como los demás, todos los días, pero intensamente”. William James decía: “Comparar lo que hacemos, con lo que en realidad podemos hacer, es como comparar las olas de la superficie del mar con su enorme profundidad”.

LO NEGATIVO: Conformarnos y ser poco productivos.

LO POSITIVO: Decidirnos a sacar más provecho de nuestra vida haciendo más y haciéndolo mejor.

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