El primero de enero de 1994 entró en vigor el Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá.

Ese mismo día asesinaron a indígenas en Chiapas, matanza que utilizó la AFL-CIO, la federación de sindicatos en Estados Unidos más grande y poderosa, que agrupa a 12.5 millones de trabajadores, para pedir a los legisladores del Congreso de EUA derogar el Tratado de Libre Comercio de México con Estados Unidos, ya que el Gobierno con quien lo firmaron era genocida, asesino y racista, y violó los derechos humanos de los indígenas.

Investigué las causas de ese asesinato masivo en Ocosingo mediante entrevistas y datos recopilados en Chiapas. La conclusión, que sintetizo en el libro “¿Por qué Chiapas?”, fue que esa matanza la tramaron los sindicatos de EE UU para desactivar el TLCAN, pues consideraron que abría una alternativa a las empresas de EE UU para evitar sindicalizar a los trabajadores. Los altos salarios que exigían los sindicatos llevaron a la quiebra a varias plantas automotrices en Detroit.

En la firma del TMEC, tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, que sustituyó al TLCAN, también influyeron los sindicatos de EUA para reducirle a México sus ventajas comparativas. Trump necesitaba los votos de legisladores demócratas en el Congreso de EUA para firmar ese tratado.

Los legisladores, varios de los cuales representan a los sindicatos de EUA, condicionaron sus firmas a que el tratado incluyera una cláusula donde obligan a México a pagar un salario mínimo de 16 dólares la hora a las maquiladoras que fabrican autopartes para la industria automotriz norteamericana.

El principal atractivo de las empresas de Estados Unidos para crear empleos en México son sus relativos menores salarios, más bajos que los que pagan en EUA, aunque mayores a los que gana la gran mayoría de empleados en México. Más altos, 38 por ciento, que el promedio en la industria de la transformación y más del doble de lo que percibe el 61 por ciento de los mexicanos, según datos del Inegi.

El TMEC beneficia a productores, consumidores y trabajadores de los tres países que lo firmaron, pero los líderes sindicales de 10 por ciento de los trabajadores en Estados Unidos consideran que los tratados de libre comercio con México les reducen poder para manipular a empresas y trabajadores en EUA, por lo que buscan obstaculizarlos y encarecer artificialmente la mano de obra en México. Ver monografía TLCAN Y TMEC, publicada en la página web del Centro de Investigaciones sobre la Libre Empresa (Cisle).