“La salud en Honduras es un problema serio. De lo anterior se puede tener constancia acercándose a los diversos centros de salud y hospitales a lo largo y ancho del país. Es doloroso que la gente muera desangrada en una camilla de hospital, porque no hay sangre disponible. Ver un niño con su bracito fracturado apoyado en un pedazo de tabla, a manera de férula, en esperas interminables en las emergencias, para ser atendido sin saber que lo más probable es que la máquina de rayos x no funcione.Ver madres pariendo en camillas que a manera de sábanas estériles lo que tienen es un pedazo de papel de empaque. Es duro caer a la razón que el ser pobre en Honduras le garantiza únicamente enfermedades y muerte. La salud en Honduras es un problema serio. El pueblo es testigo. Más aún es el hecho que no se visualiza en el horizonte ni las políticas, ni las personas que lo van a cambiar”.
Eso fue en 1996. Pasaron ya 23 años desde entonces y es vigente aún. Increíble.
Trabajé durante 31 años en el Ministerio de Salud Pública en los hospitales Leonardo Martínez y Mario C. Rivas de San Pedro Sula. De 1986-2017. Cuando empecé a trabajar allí la situación era precaria. Cuando terminé de trabajar seguía siendo precaria. Pasaron años, gobiernos, personal médico y administrativo y la salud pública sigue deficiente.
Tal vez las cosas ahora se vean peor. Somos más en población y no ha habido incremento acorde de presupuesto, personal e insumos. Se desenmascaró la corrupción existente. Pero lo cierto es que ningún gobierno ha podido con este problema. Similares situaciones se viven en Educación, Energía Eléctrica, Hondutel, SAG etc. Se llama subdesarrollo. Genera pobreza mental y económica. Países pobres tienen gobiernos con ejecutorias pobres.
Esto trae mediocridad y mala calidad. Se requiere cambiar la forma de pensar de los hondureños para que salgamos adelante. Hay que vivir la vida como si deseáramos vivirla. Como lo expresó un colega fielmente en un chat de nuestra promoción de médicos.
“Se requiere sacrificio y esfuerzo para salir de la comodidad del subdesarrollo”. Sacrificar intereses particulares, y esfuerzo por la excelencia. En mis 31 años de trabajo en la ahora Sesal la situación allí nunca fue solvente.
No hay por qué rasgarse tanto las vestiduras hoy. Es un problema de antaño. Algo no se ha hecho bien largo tiempo. Es muy complejo. Y no solo se trata de corrupción. Hay algo más intangible y elusivo. Actualmente se le conoce por Tercermundismo. Es una combinación de pobreza económica, ataduras mentales y apatía.