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Dice un proverbio japonés: “El tiempo que uno pasa riendo es tiempo que se pasa con los dioses”. “La risa es la distancia más corta entre dos personas”, son palabras de George Bernard Shaw. “Ríe tanto como vivas y vive tanto como puedas”, es el lema de Hunter Patch Adams. La ciencia y la experiencia cotidiana lo confirman: reír trae aparejados efectos benéficos y positivos para nuestra salud psicofísica.

Cuando una persona ríe, el cerebro emite un estímulo que determina la activación de la segregación de endorfinas, sustancias naturales que provocan una sensación de bienestar similar a la morfina. Pero se trata de un recurso natural que nuestro organismo posee y que, por supuesto, no entraña el peligro de las drogas. También los pulmones se benefician, pues al reír entra casi el doble de aire en aquellos, provocando que la piel reciba más oxígeno, que se tonifique y esto tiene un efecto antienvejecimiento, disminuyendo las arrugas. Asimismo, la risa beneficia al corazón, ya que el masaje provocado por los movimientos del diafragma actúa de manera preventiva sobre el músculo cardiaco. La respuesta de risa aparece en la primera etapa de vida. Los bebés sonríen frente a una persona que los estimula sonriendo y reciben con alegría el contacto con padres cariñosos. A los seis años, los chicos ríen menos que antes, probablemente asociado al ingreso a la escuela, con su consecuente exigencia. Mayores obligaciones, una disciplina diferente al jardín de infantes, pruebas y evaluaciones van generando preocupaciones.

En nuestra vida cotidiana es posible un cambio de actitud que permita relacionarse con el lado más positivo de las circunstancias que nos toca vivir. Apliquemos una filosofía de vida centrada en el presente, evitando las excesivas preocupaciones por un futuro que siempre es impredecible. Veamos películas, obras de teatro y programas de televisión que fomenten la risa sana, dejando de lado aquellos que buscan la risa ridiculizando a otras personas. Y sobre todo, aprendamos a reírnos de nosotros mismos. A mí me encanta reírme a carcajadas.