10/01/2026
10:45 AM

Reconocimiento

Elisa M. Pineda

En días recientes hemos vivido una especie de despertar de emociones positivas con motivo de los logros internacionales de varias hondureñas que han tenido la virtud de devolver un poco de confianza en lo que somos y lo que podemos lograr.

Valeria Viana, en las 44 Olimpiadas de Ajedrez; Michell Ramírez, en múltiples campeonatos de natación; Cesia Sáenz, en el concurso La Academia, de México, todas han dado mucha alegría y orgullo a este país.

Tal parece que estamos pasando por un gran momento para revalorar lo que tenemos y reconocer que en Honduras hay muchas personas talentosas que requieren de oportunidades para brillar.

Además, es indispensable enfatizar que detrás del éxito que vemos, hay historias de ardua preparación, disciplina, esfuerzo y resiliencia.

Como sociedad, requerimos de esos ejemplos de que es posible soñar y estar a la altura de los sueños; pero también deben ser recordatorio de lo mucho que debemos valorar a nuestra propia gente en el proceso.

Aprender a apreciar y apoyar desde el inicio es fundamental para que surjan más historias como las de ellas, en diversas áreas.

Luego de la euforia, especialmente en el caso de Cesia, por la popularidad del concurso de televisión, viene el regreso a la calma. Allí es cuando hay oportunidad de tomar el aprendizaje que nos dejan las alegrías colectivas.

Es necesario admitir que en Honduras tenemos ansias de ser reconocidos, de ser valorados por nuestras capacidades y no solamente identificados por las malas noticias que tienen lugar en esta tierra. Celebrar los logros es válido y necesario.

Ahora se abre una nueva oportunidad de recuperar un poco la autoestima nacional tan dañada, tan necesaria para motivarnos a impulsar cambios profundos, que nos hagan mejorar.

Que aprendamos la importancia de reconocer la trayectoria de quienes día a día dan gloria a este país, y que muchas veces son obviados y permanecen esperando una oportunidad.

Hay que saber valorar los pequeños y los grandes logros, el trayecto y no solo el resultado final. Animar a aquellos que se atreven a luchar por su vocación, a pesar de las dificultades que puedan enfrentar en el camino, como la falta de espacios y recursos para el desarrollo del deporte y las artes. Que Honduras es múltiple y diversa, que el apoyo al talento se requiere en todas partes y no solamente en la capital; que aún nos queda mucho por hacer.

Los artistas y los deportistas de distintas disciplinas deben ser descubiertos, algunos redescubiertos, aquellos que llevan años luchando casi contra todo tipo de adversidad, como quienes recién inician.

Que el deporte y las artes no son materias menores en el sistema educativo, sino parte vital en la formación integral de la niñez y la juventud.

El reconocimiento es válido y necesario, pero debe ir acompañado de acciones que nos lleven a avanzar hacia un país con más oportunidades para todos y todas, desde la niñez, hasta la etapa adulta. Así los aplausos y los mensajes emotivos habrán tomado su verdadero sentido y tendremos aún más motivos para celebrar.

Que Valeria, Michell y Cesia sigan cosechando éxitos hasta donde su talento y fortaleza las lleven; que nunca olviden que inspiran a toda una nación, ávida de salir adelante.

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