El ser humano quiere tener control de todo; pero cuando se encuentra fuera de control y abrumado por los problemas, pierde la paz y le vienen las aflicciones. La aflicción es sinónimo de opresión, angustia, tribulación, adversidad y pena.
Los conflictos ejercen una presión sobre algo que está suelto en nuestras vidas y que escapó de nuestras manos. Son muchas las personas que, cuando atraviesan necesidades económicas, se confunden y en vez de salir del problema se hunden más en deudas que los esclavizan por años. Esto pasa porque el ser humano pone su confianza en bienes materiales.
Jesús dice en Juan 16:33 “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”.
Cuando una persona pierde el control de algo, como consecuencia, le vienen una serie de temores, inseguridad y duda, producto de la misma incertidumbre. Sin embargo, Dios permite estas cosas para que confiemos en Él plenamente. Ante situaciones adversas, tenemos que confiar únicamente en Dios. No hay opción. Entonces nos planteamos la siguiente interrogante: ¿En qué no debemos confiar? Y la respuesta de Dios es precisa: “no debemos confiar en nuestra propia prudencia”. ¡Reconfortante, verdad! Ya no confiamos en nuestro corazón ni en nuestros razonamientos, tampoco en nuestras posesiones o en cuánto dinero tenemos acumulado en el banco.
El ego siempre quiere meterse en medio de la voluntad de Dios, por eso debemos aprender a confiar totalmente en Dios. No se trata de desconfiar de todo el mundo, se trata de confiar en Dios siempre, todo el tiempo. ¿Pero qué sucede en el mundo entero? ¿En qué tienen cifradas sus esperanzas? Lógicamente, el mundo vive de lo material, de lo palpable. No obstante, Dios nos recalca a lo largo de las Escrituras que “no confiemos en los bienes ni en las riquezas”. Comprenda hoy esto y grábelo en su mente y corazón: “los afanes y las riquezas son dos enemigos declarados de la Palabra de Dios”. Jesucristo se los explicó a los discípulos cuando los instruía y los preparaba para la vida.
Lucas 8:14 “La (semilla) que cayó entre espinos, estos son los que oyen, pero yéndose son ahogados por los afanes y las riquezas y los placeres de la vida, y no llevan fruto”. Ahora bien, ¿qué significa confiar? Confianza significa rendirse inmediatamente y sin reservas. La confianza, en hebreo, es tomar la decisión de rendirse voluntariamente; es lanzarse, saltar al vacío seguro de que no sufrirá peligro. ¿Dónde está entonces la confianza en Dios? La respuesta está en que “nuestro Dios es Fiel”.
La fidelidad es consistencia moral, es un fruto, así como la fidelidad en el matrimonio o en seguir a Cristo, la fidelidad debe aplicarse en todo. La fidelidad no es porque usted vea a Dios, es porque usted tiene una convicción plena de que Él está con usted. ¡Bendiciones!
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¿Qué hacer en tiempos difíciles?
- Actualizado: 03 septiembre 2014 /
San Pedro Sula, Honduras.
