Hoy viernes 1 de mayo se marca una fecha histórica e inaudita en el mundo, respecto al Día del Trabajo, una de las celebraciones con grandes multitudes de personas agrupadas en las tradicionales marchas.

Es una fecha de alegría y desahogo de la masa de trabajadores, encabezados por los principales líderes, que al final de la jornada terminan cansados de sus cuerpos y gargantas irritadas.

Las pancartas y los megáfonos son insumos y herramientas con todo tipo de letreros, entre algunos hasta soeces, en contra de los malos patronos y mucho más en contra de los Gobiernos.

La quema de muñecos de cualquier material, que representan a las principales autoridades gubernamentales, encabezadas por los mandatarios de los países, es de las principales actividades y atracciones de los pueblos.

Dato curioso es que en casi todos los países del mundo el 1 de mayo es el Día del Trabajo o Día Internacional de los Trabajadores, ya que se conmemora el inicio de una huelga de los obreros estadounidenses en 1886, en demanda al respeto a la jornada de ocho horas.

Pero en 1887, el presidente estadounidense Grover Cleveland estableció el Día del Trabajo el 5 septiembre, feriado oficial en EE UU, para evitar que el 1 de mayo sirviera como glorificación de los “mártires de Chicago”, aunque un menor grupo de trabajadores de tendencia socialista lo celebran el 1 de mayo.

Pero este año 2020, el coronavirus prohibió todo tipo de marchas en el mundo. En el país, los trabajadores hondureños tendrán que utilizar las redes sociales y los discursos serán virtuales por una pandemia que tiene a la población en cuarentena, mientras en virus revuelto, ganancias de pecadores con los corruptos del Gobierno, que andan sueltos robándose el dinero del pueblo en un país llamado Honduras.