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Por amor al arte

  • Actualizado: 25 septiembre 2023 /

Rubén “el Chino” Regalado nos mostró un legajo de viejas fotos para reforzar su nostálgico relato sobre el emblemático conjunto de música hondureña Las Voces de Sula que mañana cumple 52 años de sonar, aunque sin la fama de sus inicios. El primer director del grupo sampedrano, Rolando Sierra, compositor del tema Canto a Honduras, se fue a vivir a Miami, llevando consigo el recuerdo glorioso del conjunto que llegó a ser ovacionado hasta en Francia. Así como él, los otros integrantes se fueron retirando porque el arte en nuestro país no da tanto como la política. De tal manera que de sus músicos originales solamente quedan Chico Zavaleta y el Chino Regalado. Ya no vibran tampoco las voces de María Celeste Escoto, quien ahora vive en España, y de María del Carmen Calderón que murió de leucemia en 1981. Por aquel tiempo María del Carmen trabajaba como profesora del Instituto La Salle. Tenía una garganta privilegiada, por ello era solicitada para que cantara el Ave María en las bodas que se celebraban en las distintas iglesias. La vez que estuvieron en Francia, por iniciativa de la Secretaría de Turismo (Sectur), el público los aplaudió de pie, asombrado porque dejaron a un lado el atril para tocar sin partitura, pues todos eran músicos sin escuela.

En 1990 fueron declarados Embajadores Culturales por la municipalidad sampedrana, después de su exitosa participación en el Primer Festival Folclórico de la calle Broadway en Los Ángeles. Los aplausos, los honores y el amor al arte era lo que sustentaba a estos embajadores sin cartera que comenzaron su carrera artística con una marimba y dos guitarras obsequiadas por la recordada compositora nacional Lidia Handal. A propósito de los valores artísticos no siempre bien estimados, debo recordar que la compositora de “Jamás” y “El Bananero”, vivió sus últimos días en un exilio voluntario en Florida, EE UU, debido a que fue víctima de una persecución política a causa de sus ideas en los álgidos años de la guerra fría. Había jurado que no volvería a su país, pero regresó a San Pedro Sula en forma secreta a mediados de los 90, con el fin exclusivo de recibir un homenaje de parte del Festival de los Zorzales que ella había fundado. Tuve la suerte de haber sido el único periodista que la entrevistó en privado, antes que partiera de nuevo a su exilio. Fue la mecenas, no sólo de Las Voces de Sula sino también de otras personas dedicadas a exaltar, con su arte, la cultura nacional.

Regalado y sus compañeros dejan a veces el conjunto para ofrecer sus servicios por cuenta propia, pero no dan serenatas desde que fueron obligados por mareros en la colonia Planeta de La Lima, a cantar a la madre de uno de ellos. No había alternativa, nada podían sus guitarras contra los fusiles.