En múltiples ocasiones he leído y escuchado frases que invitan a las personas a proyectarse hacia el futuro, a partir de lo que los recursos y posibilidades con las que cuentan hoy, tomando las lecciones aprendidas en el pasado, para establecerse metas e ir por ellas.

La aceptación de lo vivido, asumiendo que aquello fue decisivo para lo que hoy tenemos, es clave para ver hacia el futuro e ir por él.

No es posible cambiar el pasado por duro que sea. Tampoco se debe tomar como excusa para justificar o repetir errores. Para evolucionar, hay que ver hacia adelante.

Esa reflexión es aplicable tanto en singular, como en plural; para individuos como para grandes grupos, hasta para naciones enteras.

En el caso específico de Honduras, es preciso pensar y actuar para el futuro porque estamos librando una carrera contra el tiempo, un recurso que lamentablemente hemos malgastado y que no es renovable. En casi todos los aspectos de la vida del país, los desafíos son enormes. Para enfrentarlos, es preciso reconocer que se requiere la participación de todos los sectores de forma articulada para superar en alguna medida el rezago en el que nos encontramos.

Al respecto, hace pocos días, la Red Integración Centroamericana y del Caribe por la Responsabilidad Social Empresarial (Integrarse) compartió en redes sociales un resumen sobre el estado de Centroamérica en el Reporte sobre Desarrollo Sostenible 2021, publicado por Jeffrey Sachs y un grupo de especialistas de Cambridge University Press, como parte del seguimiento a los avances el cumplimiento de la Agenda 2030, propuesta por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

La publicación facilita la comprensión del lector, al utilizar una especie de semáforo para reconocer los avances en cada uno de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Como era de esperarse, el resultado total para Honduras refleja un rezago significativo.

Cada uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible resume diversos indicadores que no podrían plasmarse en este espacio, pero que es preciso retomar como brújula que sirva de guía para lograr esa articulación del aporte de todos los sectores al desarrollo del país.

El momento actual es idóneo para ese acercamiento entre el gobierno, la empresa privada, la sociedad civil organizada, la academia y la cooperación internacional para el desarrollo.

Luego de seis meses en los que la población ha podido conocer con más detalle la situación precaria en la que se encuentra el país, ahora corresponde ver hacia el futuro, sin olvidar nuestra historia, para no repetir errores.

Las expectativas son tan grandes como el apoyo popular que la presidenta Xiomara Castro recibió en las urnas en noviembre 2021 y que sigue reflejándose en estudios como el que fue publicado el mes recién pasado, de la firma Le Vote, que indica un 61 por ciento de aprobación de la gestión presidencial.

Con ese grado de aceptación, que puede traducirse en confianza, es el momento idóneo para compartir planes, generar alianzas y orientar esfuerzos multisectoriales con un solo fin: el desarrollo sostenible que se traduzca en la reducción significativa de la pobreza, la generación de empleo digno, las condiciones ambientales adecuadas, la educación y la salud que merece Honduras, con un enfoque inclusivo, respetando y protegiendo los derechos humanos de la ciudadanía.

Es tiempo de trabajar juntos por el futuro compartido, enfocándonos en lo que podemos hacer, por encima de las diferencias de cualquier índole.

Vamos, que el tiempo apremia.

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