Sería injusto adjudicar solo al gobierno de López Obrador la pésima situación de Pemex, catalogada a nivel mundial como la petrolera más endeudada del mundo en relación con sus activos y pasivos. Pemex es, desde su creación como monopolio estatal, una fuente de derroches, corrupción, sobrecostos y baja productividad por trabajador.

Actualmente Pemex ya no es una fuente de ingresos netos importante para el gobierno. Le bajó el nivel de impuestos y le aumentó el de subsidios. El mismo director de Pemex reconoció que atraviesa la “peor crisis de su historia”.

Pemex, de una mala administración en el sexenio anterior, va hacia una peor.

La deuda en dólares de Pemex aumentó de 105 mil 800 millones de dólares a finales de 2018 a 113 mil 200 millones en 2020. Es la petrolera más endeudada del mundo. Ya no tiene capacidad de pago, debe a proveedores miles de millones, y el gobierno paga las privilegiadas pensiones a sus trabajadores.

La capacidad desocupada de las refinerías de Pemex es de 60 por ciento aproximadamente, por su mal estado, equipo obsoleto y altos costos de producción por exceso de personal y corrupción.

En abril de 2021 se importaron casi 70 por ciento de las gasolinas que se consumieron en México. A pesar de esa realidad, el gobierno insiste en consolidar un monopolio estatal, sin darle lugar a inversiones de particulares. Mientras en Estados Unidos, decenas de empresas privadas extraen petróleo, refinan gasolinas a menores costos que México y venden gasolina a los consumidores en promedio 35 por ciento más barata que en México, y además tienen ganancias, en México el monopolio estatal vende a un mayor precio y arroja pérdidas. Una de las causas son los impuestos por cada litro de gasolina que pagamos, de 4.59 pesos, 5.2 veces mayores que en EUA, que son equivalentes a .87 centavos mexicanos.

Mientras el actual gobierno, por cuestiones ideológicas y para que los funcionarios manejen miles de millones de dólares discrecionalmente, obstaculice la inversión privada con la excusa de la “soberanía nacional energética”, la que ya se perdió al depender el abasto de gasolinas y gas en México de compañías de EU, Pemex irá de mal en peor, aunque permitirá que se hagan ricos funcionarios del gobierno y contratistas ‘amigos’ como en el sexenio anterior.