15/01/2026
12:01 AM

Para que la juventud se quede

Elisa M. Pineda

El inicio de la vida laboral significa para los jóvenes, la mayoría de las veces, pasar por la puerta de entrada definitiva a la vida adulta. Quizás por ello la calidad de esa experiencia puede ser tan importante, pues puede incidir directamente en las percepciones sobre el trabajo y sobre sí mismos de allí en adelante.

Cuando se trata de prácticas o pasantías profesionales es indispensable que exista conciencia sobre la responsabilidad de conducir a los jóvenes en esa transición desde las aulas hacia la vida laboral. ¿Estamos debidamente preparados? ¿Somos conscientes de la relevancia que tiene esta etapa en decisiones futuras?

Cada año egresan de educación media aproximadamente 150 mil jóvenes en Honduras. Por cada 10 estudiantes que ingresan a primer grado, solamente tres logran terminar la educación media, nos han contado las noticias desde tiempo atrás. Quienes logran concluir la educación media tienen la posibilidad de optar a un empleo y nuevas oportunidades para crecer, de allí la relevancia de contar con ambientes laborales que además de recibirlos, tengan la disponibilidad de seguir llevando a cabo acciones de capacitación.

El trabajo es un habilitador de oportunidades de desarrollo y a la vez un fuerte motivo de arraigo, al permitir fortalecer el sentido de pertenencia con un equipo de trabajo, una empresa, la comunidad y el país.

De allí la enorme relevancia de llevar a cabo iniciativas que busquen construir puentes adecuados entre la academia y el trabajo.

Se trata de desarrollar en los jóvenes las habilidades para el trabajo, no solamente para obtener un empleo, sino también para el emprendimiento y la innovación que contribuya al desarrollo de sus comunidades de origen. Actualmente, la falta de condiciones adecuadas para el desarrollo de los jóvenes, la escasez de oportunidades de empleo y la violencia son las causas más señaladas como predisponentes para la decisión de emigrar.

Solamente en el período de enero a diciembre de este año, han ingresado al país 32,727 migrantes retornados, de acuerdo con datos del Observatorio Consular y Migratorio de Honduras, CONMIGHO. Muchos de ellos son niños, niñas y jóvenes.

Para que la juventud se quede es indispensable contar con una estrategia nacional que priorice sus necesidades, contando con su plena participación, así como con la empresa privada, de la mano de la cooperación internacional para el desarrollo y las organizaciones no gubernamentales, ONG.

Hay iniciativas valiosas que abordan la temática desde distintas perspectivas, sin ese esfuerzo el panorama sería aún más difícil; sin embargo, es necesaria una estrategia articuladora, para no duplicar esfuerzos.

El trabajo permite desarrollar también la autonomía y la autoestima, valores que requerimos fortalecer como nación, de allí que la generación de empleo deba ser una prioridad nacional porque además, los jóvenes son la gran mayoría de la población hondureña.

Que los jóvenes no tengan que quedarse sin opciones. Que quieran permanecer aquí por decisión propia, por amor a su país, pero fundamentalmente porque aquí encuentren el lugar idóneo para su realización. Más que una aspiración, debe ser un motivo que nos impulse al diálogo y a la labor conjunta.