15/05/2026
01:44 AM

¡No hay opción!

Todos los edificios poseen un peso equivalente a la estructura, elementos constructivos e inmobiliarios...

Alejandro Espinoza

Todo en la vida requiere estabilidad sin duda alguna esta es una de las prioridades que siempre vemos como una oportunidad; la estabilidad emocional, laboral, personal, financiera, familiar y espiritual pero eso implica un nivel de responsabilidad, así como el cimiento constituye la parte esencial de una construcción, ya que son el conjunto de elementos estructurales cuya misión es transmitir las cargas de la edificación o elementos apoyados al suelo distribuyéndolas de forma que no superen su presión admisible ni produzcan cargas zonales.

Todos los edificios poseen un peso equivalente a la estructura, elementos constructivos e inmobiliarios, pero hay momentos que los cimientos no solo transmiten compresiones, sino que mediante esfuerzos de rozamiento y adherencia llegan a soportar cargas horizontales y de tracción, anclando el edificio al terreno, si fuese necesario, estos cimientos deben ser suficientemente resistentes para no romper por cortante, acomodarse a posibles movimientos de terreno y soportar las agresiones del terreno y del agua y su presión, si las hay.

En la vida diaria todos sufrimos cambios, volviendo a la gran pregunta que nuestro Señor Jesucristo hace a sus discípulos se evidencia cómo Pedro tiene revelación de la palabra y le dice “Tú eres el Cristo, el hijo del Dios viviente (Mateo 16:16)”. Es allí donde el Señor le da esta palabra: “Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del hades no prevalecerán contra ella (Mateo 16:18)”. Jesús cambió el nombre Simón, que quiere decir “oír” de su discípulo y le llamo Pedro que significa piedra, resultado de escuchar la palabra revelada de quién era Jesucristo en su corazón. “Vosotros también como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo (1 Pedro 2:5)”