14/01/2026
06:21 PM

Mucho espíritu navideño

Salomón Melgares Jr.

Por alguna razón, mi esposa decidió ver películas navideñas este año. Desde el primero de diciembre, todos los días ha visto al menos una. Eso me intrigó. Me pregunté: ¿son tan buenas esas películas? La única manera de averiguarlo era viéndolas con ella. Y así hice. Vi cinco películas en total. ¿Cuál fue el veredicto final? Que comunicaron un mensaje positivo y que fueron amenas por toda la decoración, la música y el ambiente navideño impregnado en ellas. Sin embargo, algo, simplemente, no estuvo bien.

El punto es este, querido lector: esta época consta de árboles navideños, flores, luces, adornos, muñecos de San Nicolás, regalos, villancicos, reuniones, tamales, torrejas, pierna de cerdo... y, de acuerdo con las películas, de una historia romántica (y casi milagrosa) entre dos personas que son el prototipo de perfección el uno para el otro. Pero nada de esto existiría como navidad propiamente dicha sin el elemento fundamental que actualmente siempre se está dejando por fuera: Jesús.

Todas las películas que vi evitaron mencionar a Jesús. Incluso, los himnos usados en la música fueron cortados en las partes en las que se debería mencionar su nombre.

Esto mismo puede verse, tristemente, en las celebraciones en todo el mundo. De ahí el consejo obligatorio: ¿quiere una Navidad con mucho espíritu navideño? Incluya a Jesús. “Que nunca perdamos nuestro sentimiento de asombro ante el hecho de que Dios elige estar con nosotros”, escribió un teólogo. Jesús no es solo un buen maestro o profeta, es Dios en forma humana (Juan 1:14). Esa verdad es —y debe ser— el fundamento de cada navidad, cada año, y el motor que impulse nuestra esperanza diaria.

“Pero el ángel dijo: ‘No tengan miedo. Miren que traigo buenas noticias que serán motivo de mucha alegría... Hoy ha nacido en la ciudad de David un salvador, que es Cristo el Señor’” (Lucas 2:10-11, NVI). ¡Feliz Navidad!