Para el ministro ecuatoriano de Economía y Finanzas, Richard Martínez, el anunciado desembolso -dentro del programa de Servicio Ampliado por 4,200 millones hasta 2021- es una muestra del respaldo al plan económico del Gobierno.
“VÁLVULA DE ESCAPE”
Ante la complicada situación económica del país, el mencionado desembolso “no es suficiente, pero sirve como una válvula de escape para diciembre”, dijo a Efe el analista Santiago Basabe al recordar que este mes el Estado requiere más fondos, pues no solo se deben pagar salarios, sino un sueldo extra denominado decimotercero.
Para el economista Alberto Acosta Burneo, sin el desembolso anunciado “el Gobierno tenía muchas dificultades para cerrar el mes”, pero “incluso con ese dinero va a quedar un faltante” que tendría que poner “en cuentas por pagar para el próximo año”.
“El costo de no ajustar la economía es tener que endeudarse más para tratar de financiar y, como las opciones de financiación son reducidas, al final del día el Gobierno tiene que recurrir fuertemente a atrasos porque no tiene los recursos para cerrar el año”, anotó.El Gobierno liderado por Lenín Moreno pretendía recaudar unos 1,400 millones de dólares anuales con la eliminación del subsidio a los combustibles, una medida que finalmente fue derogada tras el estallido social que provocó la decisión en octubre pasado.
MÁS ALLÁ DE LO POLÍTICO
Basabe, decano del Departamento de Estudios Políticos de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, cree que la decisión del FMI sirve para paliar en algo el problema fiscal, pero, sobre todo, es una “señal política enorme de parte del Fondo y de los multilaterales en el sentido de que están dispuestos a mantener los acuerdos con Ecuador y a dar más tiempo para la evaluación”. Acosta Burneo habla de una “flexibilidad” positiva de los organismos multilaterales para acoplarse al ritmo del ajuste del país y destaca un cambio en el programa de consolidación fiscal.
“Las metas ya no van a ser tan agresivas como se había planteado inicialmente” cuando se hablaba “de una consolidación fiscal de un 5% del PIB en el período 2019 a 2021, y ahora la nueva meta es del 3.9%”, detalló.
En su opinión, ello significa que los organismos multilaterales “están reconociendo la realidad política, la dificultad para realizar un ajuste más rápido”.
Pero ello no elimina la necesidad del ajuste, “simplemente hace que tome más tiempo”, dijo a Efe Acosta Burneo, editor de la publicación político-económica Análisis Semanal.Y advirtió que “mientras no se terminen de corregir los desequilibrios económicos, fiscales y productivos, la economía se mantendrá estancada por más tiempo”.
