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Me voy a dormir con mis demonios

  • 11 noviembre 2022 /

Si lo percibimos bien, la noche puede ser algo que obre para bien o para mal.

Desde el punto de vista positivo, creo que estas palabras de Patricia Raybon, basadas en lo que dice el salmo 134, nos pueden servir de guía: “Este salmo, escrito para los levitas que cuidaban el templo, reconocía su labor vital: proteger el templo día y noche. En nuestro mundo que no para, tanto los que hacen trabajos nocturnos como todos nosotros podemos alabar a Dios de noche. Y el salmista agrega: ‘Desde Sion te bendiga el Señor’ (v. 3)”.

En lo particular, estoy convencido de que en la noche es cuando más ataca la tentación (o esa instigación o estímulo que induce al deseo de algo incorrecto).

El proyecto musical Era, por ejemplo, dice en una de sus canciones: “Te salvaré de ti mismo, de los demonios de la noche. Te prometen fama y fortuna, y todo lo que deseas ansiosamente”. Lo cual parece confirmarse por la banda estadounidense Fight the Fury, que también escribe en una de sus canciones: “Me voy a dormir con mis demonios, arrastrándose en mi cabeza todas las noches. Hunden sus garras muy profundo. Todos vienen a alimentarse dentro de mí”.

Por eso es que se dice que la noche puede ser algo que obre para nuestro bien o para nuestro mal. Todo dependerá de la decisión que tomemos.

¿Le haremos caso, pues, a esas “voces” que nos llaman a vender nuestra alma al mal o, por el contrario, las combatiremos buscando la ayuda de Dios? ¿Consentiremos con su influencia y llevaremos a la acción lo que nos sugieren o nos opondremos a ellas “alabando a Dios de noche”?

La esperanza es que sea lo segundo, querido lector. Y que “desde Sion [nos] bendiga [el Señor], el cual ha hecho los cielos y la tierra” (Salmos 134:3).