21/03/2026
03:51 PM

Mártires africanos

Hace unos días, un obispo de Nigeria decía que los musulmanes están matando a sus feligreses “como a pollos”.

Alemania sigue proporcionando noticias, malas, todas las semanas. Esta vez ha sido la de las mujeres que han hecho “huelga de comuniones” y de servicios, en protesta por el rechazo del Papa al diaconado femenino. Lo peor es que las ha apoyado un obispo, el de Essen, que se está distinguiendo por ser el más locuaz a favor de la nueva Iglesia, aunque probablemente no sea el más peligroso.

Pero estas acciones tan pintorescas como absurdas no deben atraer nuestra atención hasta el punto de hacernos olvidar que hay otra Iglesia, la de siempre, la de Cristo, la Virgen y los santos, que lucha por ser fiel y que a veces paga el precio del martirio.

Son muchísimos más los que pertenecen a esta Iglesia que los que están ya viviendo en la otra, a la que el mejor calificativo que se le puede aplicar es el de “cato-protestante”. Y entre los que dan un ejemplo mayor de fidelidad al Señor están precisamente los africanos.

Hace unos días, un obispo de Nigeria decía que los musulmanes están matando a sus feligreses “como a pollos”. Es una descripción acertada de lo que está pasando en amplias zonas del norte de Nigeria. Pero no solo allí.

Esta semana hubo dos atentados en Burkina Faso, siempre realizados por musulmanes, y siempre teniendo como víctimas a católicos, sacerdotes y laicos, hombres, mujeres y niños.

Esto no son excepciones, es algo que entra ya en lo habitual en esa amplia faja geográfica que abarca todo el centro de África y donde parece estar gestándose la primacía del islam sobre el cristianismo, porque es allí donde el cristianismo estaba creciendo con más fuerza y es allí donde había que frenarlo.