28/04/2026
08:21 AM

Los ángeles de la muerte

San Pedro Sula, Honduras.

La verdad yo no creo en ángeles ni querubines o arcángeles, pero que los Angeles de la Muerte existen… existen. Le apuesto que usted conoce varios de ellos.

A nivel mundial son aquellos que esparcen rumores sobre cosas terribles que van a ocurrir. Como un ejemplo está la noticia que corrió esta semana: un asteroide va a chocar contra la tierra… ¡dentro de más de setecientos años!

Sea cierto o no, ¿por qué sumar a nuestras preocupaciones diarias algo que supuestamente ocurrirá dentro de más tiempo del que tiene América de haber sido descubierta?

Ninguno de nosotros, ni de nuestros cercanos descendientes estará por aquí. La Tierra será habitada por otras civilizaciones o a lo mejor antes de que eso ocurra ya nos habremos destruido con una estúpida guerra atómica o una peste desconocida nos barrerá, como ya ha sucedido en el pasado.

Robos, asaltos, falta de agua, frijoles y dinero, asesinatos, masacres, incendios forestales, falta de dinero (lo pongo dos veces porque creo que a todos nos hace doble falta), desempleo, escándalos de corrupción… todos esos son problemas que nos afectan directa e indirectamente y que, sobre todo, cargan sobre nosotros produciéndonos estrés.

Sumemos a eso las guerras en la franja de Gaza, Siria e Irak. Agreguemos los desórdenes en los Estados Unidos por la muerte de un supuesto asaltante, el dolor de perder a Robin Williams, el avión de Malasia que se extravió sin que nadie sepa que se hizo, el otro avión derribado por los rebeldes en Ucrania, el Ébola atacando en África y con el riesgo de que nos venga a visitar. Todo eso aumenta nuestro estrés, queramos o no.

Y tras de eso un Ángel de la Muerte nos aterroriza con ese meteoro que se estrellará contra la Tierra en un futuro lejano. Cierto que ya no estará Bruce Willis para salvar al planeta, pero ¿qué importa? Que se las arreglen en ese tiempo como puedan y, mientras tanto que no nos cargue con más preocupaciones anticipadas.

En lo local, así como algunos creen que tienen un Ángel de la Guarda, con seguridad a su alrededor hay uno de la muerte. Es un amigo o familiar que siempre llega cargado de malas noticias y negativismo. Si las lluvias se atrasaron pero los técnicos dicen que pronto va a llover, ese Ángel personal lo pone en duda y dice que la sequía será aún más terrible o, también, que cuando venga el agua va a producir inundaciones y muerte. De manera que para él no hay salvación, malo por un lado o por el otro.

Así que a nuestros problemas reales y a todos los que nos influencian del extranjero, le sumamos las profecías del Ángel de la Muerte personal.

Es el mismo que cuando su carro tiene un pequeño ruido en lugar de alentarlo y decirle que es cosa poca, inmediatamente le dice que a lo mejor tiene que hacerle “overjol” con un costo millonario.

Si su equipo de fútbol favorito tiene una victoria, al instante le dice que a lo mejor en el juego siguiente no le vaya tan bien. Y, si por el contrario, ha perdido, no dude que le dirá “esta es la primera de quién sabe cuántas derrotas, así como está el equipo no creo que mejore”.

Un pequeño estornudo recibe un diagnóstico de posible cáncer, pulmonía o una enfermedad desconocida, en lugar de “quizá es un simple catarro”.

El Ángel de la Muerte personal no ayuda a resolver los problemas; los agrava con preocupaciones innecesarias, como eso del meteoro. Que va a pegar con la Tierra dentro de siete siglos… ¿a qué hora? Por favor.