“Ninguna sociedad democrática puede existir sin una prensa libre, independiente y plural”: Kofi Annan, Premio Nobel de la Paz 2001.

Suecia fue uno de los primeros países en adoptar la libertad de prensa en su Constitución en el año 1776, pero países como Inglaterra a finales del siglo XVII ya practicaban este principio.

La realidad es que la ardua labor de un periodista es más que redactar artículos, es una labor titánica el poder recopilar información, fijar las entrevistas, generar historias frescas atendiendo el código de la ética, crear contenido, realizar investigaciones, revisar, cumplir un código de ética, analizar e interpretar y divulgar la información, y la mayoría están en el anonimato, ya que inician como asistentes, ellos trabajan en horarios irregulares. A pesar de lo sacrificado y de cómo el prestigio de muchos de ellos es cuestionado y se les dice de todo, que son superficiales, irresponsables, ignorantes.

Lejos de estos comentarios vacíos, ellos apasionadamente ejercen su profesión con una vocación, un llamado y compromiso para establecer los valores de la comunidad como una propuesta llena de sensibilidad humana. En esta profesión de servicio que realizan nunca sería posible recibir la información verdadera de cada acontecimiento dentro de un contexto completo e inteligente, establecen un foro con su trabajo de intercambios de comentarios y críticas, clarifican metas y valores a la sociedad y la objetividad de la información es una garantía de credibilidad. El derecho a la intimidad y privacidad son reconocidos como superiores al derecho de información, que conlleva al secreto de la fuente, de contenido. El rey Salomón expresa una realidad visible hoy en día: “Las palabras de los sabios son como el aguijón para el ganado: dolorosas pero necesarias. El conjunto de sus dichos es como la vara con clavos que usa el pastor para guiar a sus ovejas”: Eclesiastés 12:11 NTV.

Agradecer a cada periodista en su día, felicidades y bendiciones.