23/02/2024
10:38 AM

La DINAF y la niñez

San Pedro Sula, Honduras.

Pocos son los funcionarios públicos que tienen carrera administrativa como funcionarios del Estado, algunos de ellos son buenos cuando tratan de estadísticas, hacen estudios y cuando se presentan para dar una conferencia, contestando preguntas con artilugios y argumentaciones que hablan del problema, enfocan el problema, conocen el problema, pero son incapaces de resolverlo. No sospechamos de un funcionario que salte de un lugar a otro como si se tratara de una carrera de obstáculos, por el solo hecho de pasar de un lado a otro, pero muchos de ellos han demostrado incapacidad al momento de lidiar con problemas reales más que con estadísticas y estudios.

La nueva Dirección de la Niñez que sustituye al ineficiente Instituto de la Niñez está presidida por una funcionaria que conoce de derechos humanos, que conoce de administración, pero que hoy se enfrenta al reto enorme de resolver los problemas de la niñez hondureña, que es víctima de la pobreza, la explotación y la precocidad sexual. Los médicos de los principales hospitales del país repiten todos los días las historias de las niñas madres, que ni siquiera han finalizado sus estudios cuando se ven forzadas a tomar un papel del que solo conocen en su lugar de hijas, no de madres. Según las estadísticas de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, Honduras tiene una tasa de fertilidad de adolescentes entre 15 y 19 años de 130 nacimientos por cada mil, la cual es una de las más altas de América Latina y excede por mucho la media existente de 80 por cada millar en Latinoamérica.

Estamos hablando que estas niñas apenas han dejado las muñecas cuando se ven obligadas a asumir a un papel para el que no están preparadas en absoluto. A la cifra anterior podríamos agregarle que de cada mil niños que nacen en Honduras, 22 mueren antes de cumplir el primer año de vida. El motivo de estas muertes tan altas es que las niñas madres no tienen las características físicas apropiadas para generar una vida sana, razón por la cual los niños nacen con bajo peso y se convierten en una estadística más de muerte en Honduras.

Por supuesto, que no le pedimos a la Directora de la DINAF que resuelva los problemas médico-sanitarios de las adolescentes, pues sabemos que esto involucra otros actos sociales. Pero en este punto, la DINAF tiene mucho trabajo por hacer. Cómo determinar los factores que están influyendo en estas estadísticas tan deplorables para la niñez hondureña. Será que hace falta educación en el tema, será que los jóvenes de hoy carecen de información que les permita tomar decisiones responsables o hay otros factores que no estamos tomando en cuenta. Es posible que estemos mandando mensajes contradictorios a la juventud, funciona realmente la educación sexual o es parte de esa serie de mensajes contradictorios que les enviamos a los jóvenes, cuando por un lado les hablamos de la virtud de la virginidad y a la vez los educamos en la cultura de la libertad sexual desde niñitos. La juventud actual es de las más informadas que tenemos, no desconocen muchas cosas que antes difícilmente nosotros sabíamos; sin embargo, la pobreza pasa factura siempre, obliga a la vagancia y lleva a la drogadicción y a la ruptura familiar.