26/07/2026
10:18 AM

La búsqueda de la felicidad

Francisco Gómez Villela

Probablemente represente la asignatura a resolver más importante en la vida de todos los humanos. Desde los inicios de la humanidad toda actividad ha girado en torno a esta búsqueda.

Todo esfuerzo, todo trabajo, todo afán, toda relación, todo anhelo, ha tenido que ver con el deseo del humano de ser feliz.

Por alcanzarla ha amado, ha sufrido, ha mentido, ha engañado, se ha humillado, ha subido las más altas cimas, ha cruzado mares, se ha superado, ha realizado los más inverosímiles trabajos, ha hecho lo imposible. Esa búsqueda ha representado el fin último del quehacer diario. Y el de toda una vida. Es un anhelo que viene incluido en el paquete. Ser feliz. Saber cómo vivir la vida para lograrla.

El gran problema de esta necesidad de ser felices ha estribado en que en esa búsqueda el ser humano encontró antes el placer. Y en ese momento confundió los términos. Equivocó el camino. Y como el placer se encuentra fácilmente se decidió por esta sombra que remeda la felicidad. La felicidad es un sentimiento. El placer una sensación. El placer es todo aquello que se siente bien al experimentarlo con los sentidos.

La felicidad en cambio tiene que ver con un estado de bienestar basado en los más altos ideales de cada persona. En sentirse bien de ser lo mejor que se puede ser. No se basa en lo que posee ,o puede poseer, o en el poder. Se inspira en el sentimiento interior de haber alcanzado un grado de madurez tal que le permite ser tal cual es, y estar a gusto en esa piel. De verse en el espejo y ver en sus ojos la historia de una vida llevada a cabo con esfuerzos en la persecución de un ideal sublime.

La búsqueda de la felicidad requiere de una perseverante actitud. De un cambio en la forma de pensar. De modificar costumbres. De creer en lo que no vemos. De reeducar toda nuestra existencia y sacarla de la zona de confort que ha estado acostumbrada.

Implica ser ente de cambio. Ser optimista. No dejarse llevar por las situaciones externas. Tener la confianza en sí mismo de que tomara las decisiones acertadas. Hacerse responsable de su propia vida. Implica no ser derrotista y más importante aún, no sembrar esta semilla de limitación a su alrededor. Implica dejar de culpar a la vida, a Dios, al Gobierno, o a quién se nos antoje, de lo que nos pasa. Saber que si tomamos malas decisiones estas tendrán una consecuencia que no será adecuada para nuestros fines.

La búsqueda de la felicidad implica el discernimiento lógico que si constantemente piensas o hablas de pesimismo, carencia, escasez, violencia, deshonestidad, eso es lo que obtendrás, ya que existe una Ley Universal que es infalible y se asegura que obtengamos aquello en lo que constantemente nos enfocamos. Implica dejar a un lado el temor, ya que este es el principal obstáculo para su obtención.

Que si vives a la mitad de tus posibilidades no esperes llenar tus propias expectativas. Que sí vives esperando que los demás construyan la vida que anhelas ya puedes buscarte una silla cómoda y esperar lo que te resta de existencia para que suceda. Que tienes que excluirte de la vida de los demás y construir la tuya a gusto propio.

Pero si no estás dispuesto a esforzarte, a fabricarte la vida a tu gusto, le harías mucho bien a los demás que sí lo intentan haciéndote a un lado y dejando de envenenar al prójimo con tus quejas y vida mezquina. Y así, un día cualquiera te das cuenta que llenaste tu vida de placeres, viviste para las apariencias, comprastes sin necesidad, abusastes de la comida, del alcohol, de las drogas, de relaciones superfluas. Y cuando alguien te pregunta si has sido feliz, si eres feliz, te quedas callado y no encuentras qué responder.

La búsqueda de la felicidad tiene que ver con valores eternos, con propósitos sanos, con intentar encontrar dentro de nosotros esa parte que nos llena de sentimientos placenteros, esa parte que nos habla en silencio, que nos indica cómo ser mejores. Tiene que ver con cerciorarnos que allá en el fondo de nosotros, allí donde estamos realmente solos, donde habita nuestra esencia, no nos fallemos.