La composición musical es una metáfora de la vida, ha dicho el papa Francisco a los jóvenes que participarán en el esperado Concierto Navideño de El Vaticano. El Santo Pontífice es considerado un melómano por ser un apasionado de escuchar, tanto la música de Mozart y Beethoven como la de Elvis Presley y cantantes de la nueva generación. El papa complementó en su discurso que, en la vida como en la música, es necesario sintonizar armoniosamente con los demás, con la sociedad y con las leyes, dando un espacio a la originalidad del modo de ser de cada uno de nosotros.
A Jorge Mario Bergoglio le encanta el tango. De hecho lo bailaba cuando era joven y estuvo a punto de casarse. En base a esa reminiscencia de su biografía, la película Los dos papas, muestra una escena en la que, antes de convertirse en el representante de San Pedro en la tierra, Bergoglio enseña a bailar tango a su homólogo Benedicto VI.
De niño solía escuchar, con su madre, un programa de ópera en la radio argentina los sábados por la tarde. El cardenal Gianfranco Ravasi del Vaticano ha dicho de él que tiene oído musical y un gusto refinado. Aunque le gusta la música clásica, no desdeña a artistas modernos como Edith Piaf y Ennio Morricone. Hace algunos años comenzó a enviarle discos al cardenal Ravasi.
Cada uno traía consigo una tarjeta escrita a mano con su menuda caligrafía, en las que decía más o menos: sé que le gusta la música, a mí también me gusta escucharla. Ravasi le contestó que le diera más detalles sobre sus gustos musicales. Como respuesta recibió una caja llena de discos de diferentes temas musicales enviados por el papa.
Fue así como surgió, en una sala del Vaticano, una audioteca a la que el cardenal italiano bautizó con el nombre del Sumo Pontífice.
En la audioteca hay una colección de 25 canciones góspel de Elvis Presley como también música pop, folk y mucho tango. Es por esta predilección hacia el ritmo argentino que Francisco se mostró impresionado cuando la Orquesta Filarmónica de San Pedro Sula ejecutó magistralmente para él, en la Plaza San Pedro, el tango gardeliano “Por una cabeza” de un bello contenido amoroso.
Miles de personas congregadas en la histórica plaza ovacionaron también las melodías de los músicos hondureños quienes se presentaron ante el pontífice como parte de una gira novembrina por Europa. Si hubiesen en Honduras funcionarios amantes de la cultura musical como el papa Francisco, a lo mejor tendrían más apoyo instituciones como la Orquesta Filarmónica de San Pedro Sula y por ende habría un florecer de las diferentes expresiones artísticas.