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Cómo volver atractivo el salón de clases

  • Actualizado: 23 octubre 2020 /

Al menos 400,000 niños de primaria y jóvenes de secundaria lamentablemente perdieron su educación.

Arturo Nolasco

Al mes de diciembre de 2019 la industria de las comunicaciones en su franja de Internet más rápido o 4G apenas llegó a invertir la modesta suma de 4.4 millones de lempiras en esa nueva tecnología, lo que equivale a un incremento del 8.8% de capacidad de navegación implementada en el 90% de cobertura solo en las cabeceras de los departamentos de Honduras.

Según datos de Conatel, hasta hace un año solo se creció 2.4% en alcance de Internet más rápido (si se parte de métricas geográficas). Pero bien, si contrastamos la penetración de Internet en Honduras con un país en similar población residiendo en el territorio, como por ejemplo Paraguay, encontramos datos alentadores en medio de la pandemia provocada por la covid-19, pues ellos han visto una franca posibilidad de entregar a sus ciudadanos un escenario perfecto para la conectividad de calidad aún en esta crisis sanitaria.

Según investigaciones realizadas por la Federación Latinoamericana de Bancos, Felaban, el nivel de penetración de Internet en Paraguay subió 6.4%; unos 4.5 puntos porcentuales, pues de 69.1% en 2019, pasaron a 73.6% en lo que va de 2020, pero aun así están por debajo de Venezuela, Argentina, Brasil y Uruguay en ese rango de penetración de Internet de mejor calidad.

Ahora bien, en cuanto al escenario que enfrenta Honduras, donde más allá del gran reto de una Salud Pública mejor estructurada, se nos plantea una franca posibilidad para rehabilitar, vía Internet no solo en las cabeceras departamentales, sino en los 298 municipios y sus comunidades, la Educación Pública y sus actores, los jóvenes.

Vemos con asombro que al menos 400,000 niños de primaria y jóvenes de secundaria lamentablemente perdieron su educación durante el año debido a que no lograron costearse el servicio de Internet, dejando así a sus maestros sin la posibilidad de seguir entregándoles conocimiento por falta de conectividad.

Se trataría de un alarmante 22% de un universo de 1,871,000 alumnos de primaria y secundaria que simplemente estacionaron su crecimiento académico, situación que pone al país en una crisis sin precedentes en su sistema educativo público.

Es evidente que el planeta comenzó a mutar y en Honduras la educación de ahora en adelante debe ser prioridad uno. En definitiva también enfrentamos una crisis que nos entrega un abanico de posibilidades para rehabilitar de una vez por todas y vía cambios radicales el sistema educativo.

La tarea está dictada, debe asumirse lo más rápido posible y vía mejor conectividad, avanzar en cerrar brechas entre la enseñanza pedagógica tradicional con la virtual porque este 2020 vino a reseñar con fuerza que de ahora en adelante la juventud no estará cómoda si el aprendizaje no viene vía videoconferencia, por videollamada o acompañado de teletrabajo educativo.

A la vista está el enorme reto del sistema educativo para volver atractiva la estadía en los salones de clases. Con ello esperaríamos sendos proyectos mancomunados con los proveedores del servicio de Internet en Honduras, por ejemplo: servicio gratis a todo el sistema público de educación primaria y secundaria para reconquistar, en primera instancia, a los 400,000 alumnos que desafortunadamente tuvieron que desertar del sistema por la pandemia.

Igual tenemos claro que el problema no radica tanto en la falta de aparatos inteligentes en manos de la mayoría de la población estudiantil, sino en la poca capacidad para sostener el servicio de Internet. Es así como lo evidencia un estudio de la firma Deloitte donde se evidencia que a solo 5 minutos de haberse despertado, un 49% de las personas ya han consultado su celular y a los 15 minutos un 68% y 5 minutos antes de ir a dormir, un 40% de las personas aún consultan su teléfono celular y que en los 15 minutos previos ante de dormir, un 60% mira su teléfono por última vez.