20/05/2024
10:39 AM

Gozo en Adviento

Mimí Nasthas de Panayotti

Si bien el Adviento es para la Iglesia una etapa de comienzos para la venida de Jesús en Navidad, también es cierto que la naturaleza se alista para los cambios de estación. En lo profundo de la tierra, las semillas esperan el calor del sol para volver a brotar, los árboles crecen, los frutos aparecen y comienza un nuevo ciclo.

Recibir consuelo en tiempos de dificultades es una bendición. Una palabra de aliento, el abrazo de un amigo, una comida compartida, cada uno de estos actos puede sostenernos durante los tiempos de angustia. Isaías nos recuerda que la fuente de nuestro consuelo es el amor y cuidado que nos brinda el Señor.

Aun en tiempos de preocupaciones podemos sentir una paz profunda, sabiendo que Dios nos lleva en sus brazos como un pastor a su oveja.

En este tiempo de Adviento, piense en las formas en que ha recibido consuelo. Busque oportunidades de consolar a otros. Esté atento a si alguien está pasando un mal momento. Organice una visita, haga una llamada telefónica, envíe un mensaje de texto o escriba una nota. Investigue en su comunidad sobre distintos casos de atención y resuelva cualquiera de ellos.

María, humilde y conmovida por llevar a Jesús en su vientre, se regocija en el Señor y da gracias porque Dios la ha escogido. La alabanza de María se expande de lo personal a lo universal. Sus palabras describen el amor de nuestro Padre por los humildes, los pobres y los hambrientos. María dará luz a un niño que se llamará Emanuel, Dios con nosotros.

Esto es el amor. Muchas personas sienten tanta alegría como tristeza en la Navidad. Ya sea que usted viva una o la otra, o ambas, trate con amabilidad a los demás y a usted mismo hoy y permita que la luz de Cristo brille en su espíritu. Dé gracias a Dios por todo lo que pasó, es y será, sabiendo que el Señor ha prometido la paz infinita a todos los que se abandonan a Él.