Cuando le ponemos mente al asunto, mucha reflexión y demás, nos damos cuenta de que los seres humanos no la tenemos fácil, para nada. Queremos, necesitamos estar bien y simplemente no sabemos por donde empezar.
Estamos constantemente bombardeados de información que nos viene de todos lados, mil y una teorías, consejos y entonces creemos que ya sabemos lo que tenemos que hacer pero, no sabemos cómo hacerlo. Y es que decir las cosas es muy fácil, hacerlas no tanto, como dice el refrán: “Del dicho al hecho, hay mucho trecho”.
Tomemos en cuenta, por ejemplo, el asunto de hacer ejercicio físico para poder no solamente estar en forma y vernos bien, sino para mejorar o conservar la salud y sentirnos bien.
Para la mayoría de las personas esto es algo muy difícil de hacer y buena parte de esta mayoría tiene razón ya que podemos estar hablando de personas que trabajan la mayor parte del día, todos los días, que raramente tienen vacaciones en sus labores y padres de niños pequeños. Luego tenemos el entorno que no ayuda mucho que digamos.
Vivir en ciudades altamente peligrosas desmotiva a cualquiera a salir a caminar un rato, por ejemplo, las calles tampoco son las propicias para andar en bicicleta, tampoco se cuenta con tantos lugares donde poder ir a nadar, no todos pueden acceder a las cuotas de un gimnasio, y así.
Entonces si hacer ejercicio diario requiere para la mayoría de las personas mucha motivación y fuerza de voluntad, en estos ambientes de los que estamos hablando, se necesita dosis dobles de ambas y esto, todos lo sabemos. Lo que tal vez no sabemos es que no se requiere de tanto esfuerzo ni dinero para estar bien y lo que ignoramos a veces, es que eso de hacer ejercicio no es un lujo sino una necesidad vital.
Si estamos pasando mucho tiempo sentados en la oficina o en la casa, es importante que nos movamos dos minutos cada hora. No basta con pararse.
Estarnos mucho tiempo quietos aumenta el riesgo de problemas cardiacos y diabetes. Al no movernos, perdemos 5% de masa muscular a la semana y un 2% de masa ósea al mes.La realidad es que necesitamos hacer cualquier actividad física por moderada que sea, a diario, veinte minutos como mínimo lo cual vigoriza los músculos del corazón.
El 80% de las personas en Latinoamérica y Estados Unidos, no lo hace. Caminar, bailar, subir y bajar escaleras, limpiar o sacudir, reduce el riesgo de muerte prematura hasta en un 33%!Tom Greene de la Escuela de medicina en la Universidad de Utah, dirigió un estudio que involucró 3,200 participantes que recibieron un seguimiento de tres años. Todos ellos reportaban la manera y tiempo en que se ejercitaban a diario. 137 de los que no reportaban clase alguna de ejercicio, había ya muerto al final del tiempo que duró el estudio.