“La pobreza no viene por la disminución de las riquezas, sino por la multiplicación de los deseos”: Platón.

El índice de pobreza siempre ha sido y crece según la medición multidimensional. Unos solo consideran los ingresos, pero existen varios factores, como la educación, salud, los servicios básicos de vivienda. El índice de pobreza de la ONU deriva del índice de desarrollo humano y mide las carencias en 3 dimensiones básicas: vida larga y saludable, conocimiento y estándar de vida. Un tercio de las muertes, 18 millones de personas al año o 50,000 al día, se deben a causas de la pobreza.

Anualmente, cerca de 11 millones de niños mueren antes de cumplir los 5 años. En el año 2001, 1,100 millones de personas tenían niveles de consumo por debajo de 1 dólar diario y 2,700 millones vivían con menos de 2 dólares al día. Todos estos casos, según la FAO y el Banco Mundial, son por la vivienda precaria, falta de seguridad, abuso de poder, impotencia de las instituciones, organizaciones comunes débiles. Sumado a eso, hoy en día la corrupción, drogas, crimen organizado, entre otros.

Uno de los enemigos de la riqueza es la ignorancia: “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento”: Oseas 4:6 RVR60. Las personas han vivido en ignorancia, se les enseñó a hacer votos de pobreza creyendo que así eran más espirituales; pero esto no aparece en ningún texto de la Sagrada Escritura. Sumado a eso se enfatizó en la deuda como mecanismo y parte del sistema.

La pobreza es una mentalidad, hábito, conducta y es un espíritu. La pobreza es la combinación de ignorancia y pereza. “Si te encanta dormir, terminarás en la pobreza.

¡Mantén los ojos abiertos y tendrás comida en abundancia!: Proverbios 20:13 NTV. Es tiempo de despertarse, el apóstol Pablo nos dijo he aprendido a vivir cualquiera sea la circunstancia, mire el paisaje de la vida, vamos a “trabajar”.