Es una excelente idea unir a Amapala con Coyolito, con un moderno puente. Durante el gobierno de Azcona, hace un poco más de 30 años, se colocó la primera piedra en donde estaría el estribo del puente, en una propiedad de César Abadie. Desafortunadamente, Azcona estaba en su último año de gobierno y Callejas, que le sucedería, por indicaciones de Brevé – si la memoria no me falla – dirigió los fondos disponibles para otros proyectos. Creo que a la ampliación de la carretera que une a San Pedro Sula con Puerto Cortés. Hay que esperar que ahora no ocurra algo similar.

Ahora, visto el fracaso de Cutuco, financiado por los japoneses, y concluido el Canal Seco, Honduras necesita carga que ingresando por el Pacífico pueda trasladar a Puerto Cortés en términos de unas pocas horas. Para ello, hay que ampliar los muelles de Amapala, establecer planteles de estacionamiento de contenedores y operar grúas suficientes para subirlos y bajarlos de los barcos. Por supuesto, tenemos que ampliar la carretera de Coyolito a la carretera del sur, en San Lorenzo, y mejorar la ruta entre Nacaome y Goascorán, que pese a que se construyó hace muy pocos años, tiene demasiadas fallas y no tendrá la capacidad para soportar el intenso tráfico que necesitará una vía ancha, en donde puedan circular a una velocidad de más de 40 kilómetros por hora por lo menos. Además, tendremos que construir una terminal de contenedores en Jícaro Galán para facilitar el movimiento intenso de gran parte de la carga del Canal de Panamá – que da paso al 20% del comercio entre los dos océanos – facilitando incluso los servicios de aduana, para hacer más expedita la ruta hacia Puerto Cortés, sin provocar congestionamientos inevitables. Activar el Ferrocarril Nacional entre Pimienta y Puerto Cortés es también una buena idea.

Honduras tiene derechos legítimos, ratificados por la Corte Internacional de Justicia, para entrar y salir al Pacífico. En el derecho del mar hay lo que se llama “paso inocente”. Lo que ha ocurrido es que hace muchos años sus naves militares no incursionan mar afuera. Ni El Salvador y menos Nicaragua, tienen derecho a impedir el paso de naves militares o comerciales. El sentido común indica que mientras no se pongan de acuerdo los tres países para delimitar la bocana, el uso del “paso inocente” es la alternativo. Por supuesto, la isla Conejo - que en marea baja es punta a la que se ingresa caminando desde tierra firme- legalmente es parte de Honduras y no debe formar parte de esta decisión. El Salvador no la reclamó y nosotros la ocupamos desde hace muchísimos años. De modo que la mención de la misma es porque es vital para el uso de la mitad de la Bahía de La Unión, que pertenece a Honduras como punto de señales y para estacionamiento de los barcos que puedan estar a la espera antes de atracar en Amapala.

El uso de las aguas de Amapala, más profundas que las de Cutuco, son útiles para El Salvador. Puede usar las facilidades de Amapala, en vista del fracaso de Cutuco, cuyas aguas no permiten operaciones de barcos grandes porque las aguas costeras suyas se azolvan por el río Goascorán que limita los dos países. De modo que, no hay que considerar la propuesta como una provocación en contra de El Salvador. El que se haga en campaña, no obliga a ver el proyecto como una distracción. Apenas, lo que se puede decir es que hay cierto oportunismo, típico de la política, para atraerle votos al PN. Y además confirmar que Asfura, “puentero” sin agua, es competente para desarrollar el proyecto.

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