Cuando le hablen de la crisis económica que está pasando el mundo, no crea que le mienten o exageran. Es real, existe. Y quizá lo peor que podremos hacer es utilizar la vieja técnica del avestruz, que entierra la cabeza en un agujero, pensando que ignorar el problema es la mejor solución. Recuerde que históricamente cada crisis ha producido la gente capaz de superarla y que nunca serán los problemas, sino la respuesta que les damos lo que determina el desenlace.

Quizá en una vieja y muy conocida historia hay una evidencia de esto.

Usted seguramente la ha escuchado. Se trata de una comunidad de ranas. Ocurre que dos de ellas cayeron en un profundo hoyo. Las demás se asomaron y viendo la situación les gritaron que para efectos prácticos debían darse por muertas. Pero ellas que no se conformaron con esa suerte empezaron a tratar de saltar fuerte para salir del hoyo. Y aunque lo hacían con todas sus fuerzas estaban lejos de lograrlo. Las demás, aunque angustiadas, seguían insistiendo en que los esfuerzos eran inútiles. Una de ellas, cuenta la historia, puso atención a lo que les decían y rindiéndose se desplomó y murió. En tanto, la otra seguía saltando con tanto empeño que acabó finalmente por salir del hoyo.

Se dieron cuenta de que era sorda y que lejos de desanimarse con la insistencia de sus compañeras de que todo era inútil ¡pensaba que la estaban animando!

Cuando le hablen de la crisis económica que está pasando el mundo, no crea que le mienten o exageran. Es real, existe. Pero si le dicen que todo esfuerzo por salir adelante es inútil, haga lo que la rana sorda, escuche esas palabras ¡como palabras de ánimo! Aproveche entonces la crisis para aprender lo que no había aprendido, desarrollar habilidades personales, trabajar con más ánimo del que ha trabajado, tratar a sus seres queridos con aún más amor. Ponga “empeño en esos saltos para salir adelante”.

Y hágase el propósito de no desanimar a nadie con sus palabras. Estos son tiempos de ver más allá de la crisis, de ver la oportunidad.

LO NEGATIVO: Dejar de luchar y rendirnos al pesimismo de la crisis.

LO POSITIVO: Comprender que incluso un poco de adversidad es saludable para crecer personalmente.

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