El ser humano tiene una maravillosa cualidad: es capaz de aprender y es capaz de enseñar. Desde niños vamos aprendiendo de nuestro entorno; damos los primeros pasos, identificamos objetos, colores, jugamos, comemos, corremos y desarrollamos las capacidades físicas y cognitivas propias del ser humano.

El magisterio como tal es designado como el cargo o profesión de maestro y la enseñanza con sus alumnos. Sin embargo, hay otras manifestaciones de pedagogías que son igual de determinantes que aquellas que se realizan en el tradicional salón de clases.

Me refiero a la fina enseñanza de la madre o a la estricta formación del padre, que como binomio perfecto modelan conductas en los hijos que señalan sendas de rectitud e integridad para la vida, o qué decir de la enseñanza del fiel amigo que nos modela compromiso con la lealtad.

Así que con humildad tengamos las agallas de seguir siendo enseñados, con espíritu moldeable abramos el entendimiento a nuevas dimensiones del conocimiento y, mejor aún, enseñemos sin egoísmos lo que sabemos al resto de esta aldea global.

Usted sabe algo que otros necesitan conocer; usted necesita aprender lo que otros conocen.

El conocimiento es poder, y este se transfiere por medio de los más altos valores del magisterio.

El magnífico autor John Steinbeck expuso que “… un gran maestro es un gran artista y hay tan pocos como hay grandes artistas. La enseñanza puede ser el más grande de los artes, ya que el medio es la mente y espíritu humanos”. Terminemos con un ejercicio: ¿recuerda quién fue el premio Nobel de Química del año 1967? ¿Sabe quién descubrió el estrecho de Suez? ¿Quién fue la primera mujer en tripular una nave al espacio?... no se preocupe, no tiene por qué saber.

Ahora, ¿quién fue su maestro/a de primer grado que le enseñó a leer y escribir? ¿Quién le enseñó lealtad poniendo a prueba la verdadera amistad? ¿Quién le dio la primera oportunidad laboral y le enseñó con paciencia? Ahora ya lo sabe, los grandes maestros de la vida no son los famosos, sino quienes forjan y aportan en nuestro desarrollo.