La honorable Academia Hondureña de Geografía e Historia -en tres años cumplirá 100 años- fue fundada inicialmente como Sociedad Hondureña de Geografía e Historia, el 4 de noviembre de 1926, en casa de Dr. Esteban Guardiola. Los fundadores fueron figuras de gran relieve nacional, intelectuales de sólida preparación patriótica: Dr. Esteban Guardiola, Dr. Félix Salgado, Dr. Luis Landa, Dr. Rómulo E. Durón, Dr. Jesús Aguilar Paz, Dr. Rafael Heliodoro Valle, Prof. Abraham Gúnera R., Prof. Miguel Morazán, Prof. Gustavo A. Castañeda S, Br. Salvador Turcios y don Augusto C. Coello. Miguel Morazán residía en Guatemala y había presenciado la fundación de la Academia de Geografía e Historia de Guatemala; entusiasmado por la idea, promovió entre los intelectuales de Tegucigalpa, la creación de la institución que en reconocimiento le designó socio fundador y correspondiente en Guatemala.
Tras su fundación la sociedad adoptó la Revista del Archivo y la Biblioteca Nacionales –fundada en 1904 por el Dr. Esteban Guardiola- como su órgano divulgativo y le fue concedido por el Estado: franquicia postal y telegráfica, apoyo para la edición de la revista y de las obras de los socios en la imprenta del Estado y una pensión para apoyar el normal desempeño de la organización.
La Revista del Archivo y la Biblioteca Nacionales posteriormente se transformó en Revista de la Academia Hondureña de Geografía e Historia y la colección completa –desde 1904-, hoy difícil de obtener, representa un verdadero monumento bibliográfico de obligatoria consulta para quienes se dedican a la geografía y la historia de Honduras.
Inicialmente se publicaba religiosamente cada mes, pero actualmente, con las dificultades económicas de la institución hace más de 10 años que no ve la luz pública. Por iniciativa del Dr. José Reina Valenzuela, la sociedad se convirtió en academia mediante resolución número 23, del 7 de mayo de 1968. La Academia Hondureña de Geografía e Historia cuenta con academias hermanas en todos los países latinoamericanos y de España.
Hace unos diez años, la Academia cayó en un sopor intelectual y sus directivos dejaron de cumplir las obligaciones, incluida la de ir al Ministerio de Educación a retirar la raquítica pensión para su funcionamiento. El gobierno la canceló. La Academia estuvo acéfala durante más de cuatro años y gracias a muchos académicos se realizó una asamblea general para nombrar una junta directiva inscrita en el Estado. La nueva junta directiva ha realizado importantes actividades a pesar de no contar con recursos porque además las cuentas bancarias no se han restituido maliciosamente a los legítimos dirigentes.
Para superar esta situación de orfandad por parte del Estado, para esta organización que realiza actividades y tareas delegadas por el Estado, los directivos realizaron gestiones con los ministerios de Educación y Finanzas, con las bancadas de los partidos en el Congreso Nacional y con el mismo presidente del Congreso Dr. Mauricio Oliva. El único que nos recibió, por intermediación de Nahún Valladares, fue Oliva. Los demás abordados no se dignaron a responder, siquiera. Oliva se comprometió a asignarle a la Academia una subvención mensual de 100 mil lempiras. Fue una mentira. Al perder el Partido Nacional, el ministro de Educación nos informó que hacía gestiones para una pensión a la Academia, pero igual, no pasó de ser demagogia.
El actual gobierno fue abordado, por escrito al ministro de Educación y al Ministro de Finanzas. Ninguno ha respondido. Educación hizo saber que había asignado una suma de lempiras mensuales, pero no comunicó oficialmente y las indagaciones realizadas en Educación y en Finanzas no han dado a la organización patriótica respuesta porque nadie sabe absolutamente nada sobre el asunto.
Tanto el régimen de JOH como el actual han ignorado a la Academia Hondureña de Geografía e Historia, muy a pesar de que cumple con sus obligaciones en el Instituto Hondureño de Antropología e Historia, en la Casa Morazán y como jurado en el Premio Nacional de Ciencia José Cecilio del Valle y que participa en los congresos internacionales en Guatemala y en México con esfuerzo propio de sus socios.
De seguir así, en el abandono por parte del gobierno en su obligación de apoyar el funcionamiento de la cuasi centenaria Academia Hondureña de Geografía e Historia, la institución se verá en la triste necesidad de liquidarse, circunstancia que será un baldón de vergüenza para el gobierno de turno a nivel nacional e internacional.
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