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Candidata histórica en una elección histórica

Esperó siete años para ser la nominada de su partido. Hillary Clinton sobrevivió las críticas de sus partidarios (los demócratas claramente divididos) y la de sus opositores. Al parecer, sobrevivió al fenómeno Bernie Sanders. Y los demócratas, como el presidente Barack Obama y la senadora de alto perfil en el partido, Elizabeth Warren, le han brindado su respaldo. Clinton es la primera mujer en estar en línea con el número de delegados electorales necesarios para ser la nominada oficial de un partido político en los Estados Unidos: histórico.

Al parecer, si todo sale como lo ha planeado, Estados Unidos tendrá la oportunidad de elegir entre la primera mujer presidente y el primer empresario/magnate de bienes raíces. Sin duda, una contienda histórica, que empezó con incredulidades y excentricismos, y con dos claros candidatos, el exgobernador de la Florida Jeb Bush y Hillary Clinton, y terminó de manera atípica, con un precandidato demócrata (Bernie Sanders) que no se ha retirado de la contienda, con todo y que matemáticamente no puede ganar, y un virtual nominado republicano en quien no creían ni los mismos líderes de su partido.

Con todo y que la nominación de Hillary Clinton tiene que ser oficializada durante la convención republicana de julio, la exsecretaria ya es la presunta nominada porque ganó los delegados necesarios. Enfrenta un gran reto dentro de su propio partido: unificar a los demócratas y lograr que los seguidores de él la sigan. Lo grave es que en una condición atípica para una contienda dentro de un partido los seguidores de Bernie Sanders no muestran cariño por Hillary. La campana del senador ha sido fuerte y muy en contra de la exsecretaria.

Pero, hasta el cierre de esta columna, el social demócrata Bernie Sanders no había decidido retirarse de la contienda. Abiertamente se dio a conocer esta semana que su campaña estaba sin dinero, pero que el iría a las primarias de la próxima semana. (Lo declaró después de una reunión con el presidente Barack Obama). También contó que trabajaría con Hillary Clinton para ganarle al republicano Donald Trump, y ya ese es otro giro importante.

Entre tanto se especula que la vicepresidente de Clinton podría también ser una mujer, sería el caso de Elizabeth Warren, senadora de Massachusetts. La senadora, del ala más liberal del partido demócrata, le llegaría de buena manera a los seguidores de Bernie Sanders, y podría ser clave en generar una unidad necesaria. Fue una clara abogada de un seguro médico universal para el país, antes del obamacare.

En contraste, esta fue una de las peores semanas para los republicanos porque su virtual candidato fue catalogado como racista por el líder de la cámara baja, el republicano Paul Ryan. Ya se habla de que algunos republicanos conspiran para arrebatarle nuevamente la candidatura a Donald Trump después de que dijera que el juez que está trabajando en varias demandas que tiene un negocio de él que fue ya cerrado (Trump University, por presunto fraude) no era parcial por ser de ascendencia mexicana (algo casi que imposible).

Hace una semana parecía que los republicanos finalmente habían dado el aval y apoyado a su candidato Trump. Sin duda, un año político dinámico en el que lo único seguro es que alguien tendrá que remplazar al presidente Barack Obama.

*Periodista radicada en Miami, especialista en temas hispanos y de EUA