Barrendero, conserje, boticario, patrullero, sacerdote, zapatero, peluquero, piloto, sastre, bombero y diplomático. “Cantinflas” hizo de todo dentro y fuera de las pantallas, pasó de las producciones en blanco y negro al multicolor, logró llevar sus vivencias al cine y todavía hoy cala en el corazón de los latinoamericanos.
Se cumplieron ayer cien años del nacimiento de Fortino Mario Alfonso Moreno Reyes, un mexicano que rompió las fronteras y que dejó un legado incalculable en su país, más allá de 50 películas.
El 12 de agosto de 1911 nació el sexto de siete hermanos. En sus biografías aparece que, sin el consentimiento de sus padres, empezó a darle forma a su personaje en escenarios populares, carpas circenses y teatros de la capital mexicana, luego de pasar por el Ejército y trabajar sin éxito como boxeador en Estados Unidos.
En 1936, con 25 años, filma “No te engañes, corazón”, cinta que no tuvo relevancia. Cuatro años más tarde estrena “Ahí está el detalle” y “Cara y cruz” que le dieron importancia internacional.
“Cantinflas”, “el mimo de México” o “el Chaplin hispano”, como lo han llamado, presentó en 1965 su primer largometraje en colores, “El padrecito”. Luego protagonizó “Un Quijote sin mancha” y en 1982 grabó su última cinta: “El barrendero”.
Lo recuerdan como maestro
Los actores mexicanos que trabajaron a su lado o que siguieron su tradición lo recuerdan como un maestro excepcional y un creador que llevó al imaginario del cine la figura del latinoamericano buscavidas.
Moreno, que murió en la capital mexicana en 1993, no sólo creó un personaje popular basado en sus pantalones caídos, su hablar enredado y su capacidad para salir airoso de las más disparatadas situaciones, sino que enseñó a muchos de sus colegas el arte de la improvisación.
El cine mexicano tuvo su época de oro entre los años cuarenta y cincuenta, cuando los efectos económicos de la Segunda Guerra Mundial convirtieron al país en un centro cinematográfico regional, con cerca de 4,000 películas realizadas en tres décadas.
Cantiflas logró trascender “de un actor de la época romántica de la carpa al cine y se convierte en figura internacional”, indicó el actor y productor Jorge Ortiz de Pinedo, con más de 50 años de experiencia.
“Era un maestro de la improvisación”, manifestó Lucía Méndez, popular actriz de telenovelas, al recordar su debut en el cine en la película “El ministro y yo”, uno de los éxitos de Cantinflas.
Pero al mismo tiempo “enseñó que el humor debe ser preciso, no se le debe agregar al chiste nada innecesario, nada de risas ni expresiones de más”, agregó la actriz.
Símbolo del pueblo mexicano
Además de ser un líder en los negocios, creó su propia productora y montó una ganadería bajo el hierro “Moreno Reyes”, entre otras cosas, el actor estuvo involucrado en asuntos de la política de su país, tanto que hubo peticiones populares de candidatura a la Presidencia de la República.
También conocido como “el mimo de México” o “el Charlot mexicano”, Mario Moreno consiguió levantar pasiones desde sus apenas 1.70 metros de estatura y no tanto por su “sex appeal” como por su magnética personalidad.
El director mexicano Alejandro Gómez Monteverde planea llevar a las pantallas una película biográfica sobre el genial cómico, que sería rodada en México y protagonizada por el actor español Óscar Jaenada.