08/01/2026
11:48 AM

Nueva alerta por humo en la central Fukushima

Una humareda blanca y más tarde gris se escapaba ayer del reactor número 2 de la central nuclear de Fukushima.

Una humareda blanca y más tarde gris se escapaba ayer del reactor número 2 de la central nuclear de Fukushima, después de otro incidente similar en el número 3, lo que obligó a evacuar a parte del personal que lucha para evitar una catástrofe aún peor.

“Ordenamos la evacuación de los obreros que se encontraban cerca”, informó Tokyo Electric Power (Tepco).

Pocas horas después, Tepco comunicaba que había dejado de salir humo gris del reactor número 3, pero al mismo tiempo anunciaba que se veía una humareda blanca en el número 2.

El reactor número 3 es el que más temor provoca debido a que contiene combustible MOX, una mezcla de óxidos de plutonio y de uranio a partir de productos reciclados, cuyas partículas son consideradas más nocivas que las de combustible a base de uranio.

El primer ministro japonés, Naoto Kan, dijo ayer que la situación en la dañada planta nuclear de Fukushima estaba mejorando poco a poco.

Los esfuerzos realizados permiten que la situación mejore lenta pero regularmente, añadió.

Los seis reactores fueron conectados a una alimentación eléctrica, pero el material debe ser probado antes por los técnicos para evitar un cortocircuito. Según la televisión pública NHK, estas verificaciones podrían tardar aún dos a tres días.

El sistema de enfriamiento del reactor número 5, que se hallaba parado para una revisión durante el sismo y en el que no se produjo una explosión, funcionaba normalmente ayer.

Un responsable de la Agencia de Seguridad Nuclear anunció que la sala de control del reactor 2 podría ser otra vez puesta en servicio a partir de ayer.

Alerta

No obstante las autoridades japonesas detectaron niveles excepcionalmente altos de sustancias radiactivas en agua marina cerca de la central nuclear, informó este martes la operadora Tokyo Electric Power, TEPCO.

El nivel de yodo 131 y del cesio 134 son respectivamente 126,7 y 24,8 veces superiores a las normas fijadas por el gobierno japonés, indicó TEPCO.

Las sustancias fueron detectadas en agua de mar tomada como muestra el lunes a unos 100 m al sur de la planta de Fukushima N.1, dijo un portavoz de TEPCO.

El nivel de cesio 137 era también 16,5 veces superior mientras que el de cobalto 58 era más bajo que la norma, añadió Naoki Tsunoda, señalando que esos niveles no representan una amenaza para la salud humana.

La población se mantenía alerta, en particular los 35 millones de habitantes de la región de Tokio, que temen que el viento del norte que sopla sobre la central traiga sustancias radiactivas hasta la capital, a unos 250 kms al sudoeste.

Las autoridades prohibieron la venta de leche y de dos tipos de verduras producidas en cuatro prefecturas cercanas a la accidentada central nuclear de Fukushima, debido a un nivel de radiactividad anormalmente elevado aunque “no peligroso para la salud humana”, anunció un portavoz gubernamental.

Piden calma a la población

El Gobierno intenta tranquilizar a la población, y reiteró que el nivel de radiactividad presente en la lluvia, el agua del grifo o en algunos alimentos en regiones cercanas a la central no supone una amenaza para la salud.

En la costa del Pacífico del noreste, devastada por un sismo de magnitud 9 y por un tsunami, los socorristas proseguían con su labor, bajo la lluvia, aunque la esperanza de hallar a sobrevivientes diez días después de la catástrofe sea prácticamente nula.

El balance, siempre provisional, se acercaba a los 22.000 muertos y desaparecidos, de los cuales 8.805 fallecimientos confirmados por la policía y 12.664 personas de las que no se tienen noticias.

El mal tiempo obligó al primer ministro Kan a renunciar a una visita a la devastada ciudad de Ishinomaki, donde milagrosamente fueron hallados el domingo una mujer de 80 años y su nieto de 16, tras pasar nueve días bajo los escombros de su cocina, alimentándose con yogures, pasteles, agua y sodas.

A la espera de que se reanude el funcionamiento de los reactores de la central, los soldados y los bomberos seguían regando los reactores con mangueras a presión, para enfriar el combustible y evitar la expulsión de importantes cantidades de radiactividad en la atmósfera.

No obstante debieron suspender sus operaciones tras la aparición del humo. Las autoridades japonesas declinaron la oferta francesa del envío de robots especializados para intervenir en Fukushima, juzgando que estos artefactos no son “adecuados” para esta situación, indicó el lunes la Autoridad de Seguridad Nuclear Francesa.

El Gobierno anunció que Fukushima Daiichi (N°1) sería definitivamente cerrada tras la resolución de la crisis. Según el diario Asahi Shimbun, la operadora de la central (Tepco) prevé unos 10 años de trabajo para desmantelarla completamente, debido al elevado nivel de radiaciones.

El Banco Mundial opina que el crecimiento del país se verá afectado negativamente hasta mediados de año, pero a partir del segundo semestre los esfuerzos de reconstrucción supondrán un estímulo para la economía de Japón.

Planta nuclear no está asegurada

Las instalaciones y los reactores de la central nuclear japonesa de Fukushima dejaron de estar asegurados en agosto de 2010, aunque el seguro cubre los daños causados a terceros, indicó ayer una fuente cercana al caso.

La compañía japonesa de electricidad Tokyo Electric Power (Tepco), proprietaria y operadora de la central, decidió no renovar la póliza de seguro para eventuales daños en las instalaciones, ya que consideraba que el precio era demasiado alto, precisó esta fuente.

Los operadores de los reactores no están obligados a asegurar los daños que un accidente nuclear podría ocasionar en las propias instalaciones.

En cambio, la ley les obliga a suscribir un seguro que cubre los daños que un accidente podría causar a terceros.

En el caso de Fukushima, como para cualquier instalación nuclear, la ley japonesa fija un techo de indemnización en 120.000 millones de yenes, unos 1.040 millones de euros.

Pero los aseguradores excluyen a menudo las catástrofes naturales mayores, como un sismo o un tsunami de la cobertura. Concretamente, en casos parecidos es a menudo el Estado el que asume la indemnización.