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'Me siento abrumado por los retos que nos aguardan”

  • Actualizado: 12 enero 2009 /

En vísperas de su toma de posesión como presidente de Estados Unidos, Barack Obama rechaza los excesos de confianza, pero apuesta por medidas audaces para 'evitar lo peor'.

    En vísperas de su toma de posesión como presidente de Estados Unidos, Barack Obama rechaza los excesos de confianza, pero apuesta por medidas audaces para 'evitar lo peor'. En la entrevista concedida al país.com, repasa los principales puntos calientes de su programa económico.

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    Pregunta: Una de las cosas a las que más dinero va a destinar en cuanto tome posesión de su cargo de presidente es al paquete de estímulos económicos. Alrededor de 775 mil millones de dólares, según parece.

    Respuesta: En efecto.

    Entonces, ¿por qué 775,000 millones? ¿Por qué no llegar a los 1.2 billones de dólares como han recomendado algunos economistas? ¿Cree que la cifra del billón de dólares tiene demasiada carga política para rebasarla? ¿O que un mayor gasto sólo beneficiaría a grupos especiales, en lugar de servir de estímulo? ¿O cree que ha descubierto exactamente el volumen de estímulo que se necesita?

    En primer lugar, hay que resaltar que todos los economistas, tanto conservadores como progresistas, están de acuerdo hoy en que necesitamos un plan de recuperación importante para ayudar a poner en marcha de nuevo la economía, que a corto plazo va a costar mucho dinero, pero que siempre será mucho menos que el que nos supondría dejar que la economía prosiga en la espiral de deterioro que ha emprendido.

    Hemos visto cantidades que van desde los 800,000 millones hasta 1.3 billones, y nuestra postura es que, dado cómo es el proceso legislativo, es mejor comenzar por abajo y ver cómo evoluciona la situación. Estamos preocupados.

    Aumentarán las dotaciones.

    No lo sabemos todavía. Lo que nos preocupa ahora es asegurarnos de que el dinero se gaste con prudencia, que esté supervisado, que haya transparencia. Vamos a emplear este dinero para dar un impulso temporal a la economía, para crear o salvar tres millones de puestos de trabajo, pero también para hacer los pagos iniciales de cosas que se deberían haber hecho en los últimos decenios y que pueden ayudar a crear una economía más competitiva en Estados Unidos.

    Ejemplos: asegurarnos de multiplicar por dos las energías alternativas y hacer que nuestros edificios y nuestros transportes sean mucho más eficientes, asegurarnos de reducir el coste de la sanidad mediante el empleo de tecnologías de la información sobre salud, construir unas escuelas de primera categoría para que nuestros hijos se beneficien de ellas y puedan competir en la economía mundial.

    Es decir, lo que queremos hacer es asegurarnos de que todo el dinero se gaste, primero, en crear empleo, en estabilizar la economía, pero también que se utilice con prudencia para que, cuando salgamos de esta racha en la que estamos, podamos ver una economía más fuerte, mejor, más eficaz.

    ¿Hasta qué punto confía en que su plan va a funcionar, y cómo evita el peligro de creérselo demasiado?

    Creo que la estrategia que hemos adoptado es no hablar sólo con los de siempre, sino también con personas que tradicionalmente no están de acuerdo conmigo. Cuando hay antiguos asesores económicos de Ronald Reagan, antiguos asesores económicos de John McCain y antiguos asesores económicos de George Bush que dan consejos similares a los de los asesores de Bill Clinton y Jimmy Carter, da la impresión de que existe cierto consenso en todo el espectro político.

    Las cosas no van a solucionarse de la noche a la mañana. Es una situación difícil y sabemos que, por mucho que hagamos en materia de reinversión y recuperación, vamos a tener que hacer otras cosas para mejorar la economía.

    Una de las cosas fundamentales será reformar el modo de funcionamiento de nuestros sistemas financieros. Necesitamos que el crédito vuelva a circular. Eso significa restablecer la confianza, restaurar la transparencia del sistema. Significa reformar por completo nuestros marcos reguladores, y ése será un gran paquete de medidas que daré a conocer durante los próximos meses. Significa que tenemos que abordar con mucha más seriedad la crisis inmobiliaria y estabilizarla.

    Significa que vamos a tener que pensar en cómo abordar la responsabilidad fiscal.

    Por eso he anunciado hoy la designación de un supervisor que llevará a la práctica mi compromiso de campaña de examinar el presupuesto federal partida por partida, página a página, para ver qué programas funcionan y cuáles no y eliminar los que no estén funcionando y mejorar el rendimiento de los que tenemos. Es decir, se trata de un ataque en muchos frentes contra la tremenda crisis que estamos viviendo.

    ¿Lo preocupa pecar de exceso de confianza?

    No, me siento abrumado por los retos que nos aguardan. En lo que sí tengo confianza es en que sé escuchar, se me da bien sintetizar los consejos que me llegan desde puntos de vista muy distintos y desde luego vamos a tomar las mejores decisiones posibles desde la perspectiva de beneficiar al ciudadano de la calle.

    Ayudas al ciudadano de la calle y a sectores como el automóvil, los seguros y el financiero como las que se han dado en los últimos tiempos... ¿Cuándo cree que llegará el momento de empezar a pensar en la responsabilidad fiscal a largo plazo?

    Lo primero, decir que no vamos a hacer una cosa después de otra, sino que vamos a seguir vías paralelas. Voy a elaborar un presupuesto que se presentará al Congreso en febrero y que incluirá proyecciones a medio y a largo plazo, además de las más inmediatas, de las previstas para el corto plazo.

    ¿Crecerá la economía de EUA en la segunda mitad de 2009?

    Bueno, no tengo una bola de cristal. Pero hay algo de lo que estoy seguro. Si no hacemos nada, las cosas irán mucho, mucho peor. Con el plan que tenemos, saldremos mejor parados que sin él. Y tengo confianza en que podemos crear o salvar tres millones de puestos de trabajo. Ya hemos perdido por lo menos dos. Y, si empezamos a ver la pérdida de tres, cuatro, cinco millones más el próximo año, ésta será una crisis como no hemos visto desde hace mucho, así que vamos a cortarla de raíz.

    Lo dice en su programa económico, pero ahora admite que está dispuesto a no revocar rápidamente los recortes fiscales del presidente Bush para personas que ganan más de 250 mil dólares y que va a dejar que expiren, en 2010, esas reducciones.

    La verdad es que no puedo darle una respuesta clara e inmediata a lo que plantea. Lo que he dicho es que me preocupa menos que se haga la revocación de esas medidas este año o el que viene.

    Lo que me preocupa de verdad es el principio básico de que debemos restablecer el equilibrio y la justicia en el sistema fiscal. Y por eso hemos incluido en nuestro paquete una serie de recortes fiscales selectivos. El 95% de las familias trabajadoras obtendría un respiro fiscal.

    Queremos descubrir otras formas de llevar más deprisa ese dinero a los bolsillos de la gente, sin tener que esperar hasta que presenten su declaración el año que viene, porque, si no, no servirá de estímulo como pretendemos. Pero también queremos estar seguros de vigilar el déficit. Y en cuanto a las personas como usted y como yo, que ganamos más de 200,000 o 250,000 dólares al año, creemos que los recortes fiscales de Bush eran innecesarios, creemos que siguen siendo innecesarios, y vamos a asegurarnos de que no formen parte de nuestras leyes fiscales a largo plazo.

    No sé qué quiere decir deprisa, pero da la impresión de que no va a tratar de conseguir la revocación acelerada este año.

    Todavía no he tomado una decisión definitiva. Entrará en nuestras consultas con el Congreso.

    ¿Cree que la parte de su plan que afecta a los recortes fiscales se extenderá en las consultas con los republicanos del Congreso, cuando intente obtener más apoyos para su programa?

    La actitud que voy a tener respecto a los recortes fiscales es la misma que aplico al paquete de inversiones. Es decir, ¿es dinero bien gastado? Es dinero de los contribuyentes, que va a contribuir al déficit a corto plazo.

    Y, si no podemos justificarlo, entonces no vamos a gastar decenas o cientos de miles de millones de dólares sólo para que alguien esté contento, si no va a ser bueno para la economía. Ésa es la regla que voy a aplicar a todo.

    ¿Sigue teniendo una agenda electrónica en el bolsillo?

    La verdad es que la he sacado para la entrevista, pero continúo apegado a mi BlackBerry. Tendrán que quitármela de las manos.

    Tomado del país.com