11/01/2026
09:13 PM

Masaya resiste al asedio del gobierno de Daniel Ortega

Ayer enterraron a las víctimas del ataque perpetrado el martes por antimotines y paramilitares a esa ciudad.

    Masaya, Nicaragua.

    Barricadas de adoquines, casas quemadas, luto, dolor y pánico: la combativa ciudad de Masaya, en el sur de Nicaragua, resistía todavía ayer al asedio de las fuerzas del gobierno de Daniel Ortega, en una escalada de violentas protestas que dejan 187 muertos en dos meses.

    Entre el llanto y la indignación, familiares y vecinos enterraron a las tres personas que murieron la víspera en la incursión de antimotines y paramilitares a esta ciudad ubicada 35 kms al sur de Managua, que el lunes se declaró en rebeldía para exigir la salida del poder de Ortega.

    “Esto está horrible. La gente se está muriendo por este gobierno que no se quiere ir”, dijo Ramona Alemán, ama de casa de 40 años, en un cementerio de Masaya donde sepultaron a Marvin López, muerto en una trinchera de un disparo en la garganta. Su féretro fue cubierto con la bandera de Nicaragua.

    En algunas zonas de la ciudad se escuchaban aún disparos de balas y el estallidos de morteros. Camionetas de antimotines con pasamontañas recorrían el casco central, pero en los barrios de la periferia aún muchos pobladores permanecían atrincherados.

    Escenas de la ciudad de Masaya, donde los pobladores mantienen barricadas para impedir el ingreso de policías y sandinistas.
    Pobladores reportaron también disparos y ataques de hombres fuertemente armados en Jinotepe, León, Matagalpa y Estelí, donde ayer murió una persona.

    Exguerrillero de la revolución sandinista que ostentó la presidencia de 1979 a 1990, Ortega volvió al poder en 2007 y es acusado de nepotismo, de controlar los diversos poderes del Estado y de instaurar, con su esposa Rosario Murillo, la extravagante vicepresidenta, un gobierno autocrático y corrupto.

    “Ortega vende Patria”, se leía en letras rojas sobre una enorme manta negra que cubre una barricada, donde ondea una bandera nacional -blanca y azul-.

    Tres muñecos la custodian, buscando engañar a la policía.

    Escombros del hotel Masaya y de algunas casas quemadas la madrugada de ayer eran levantados por habitantes. “Entraron a mi negocio, regaron combustible dentro, a mi tío lo sacaron a golpes y le partieron la cabeza con culatas de AK47.

    El gobierno exige el levantamiento de los bloqueos de vías y la Alianza Cívica un adelanto de las elecciones de 2021 a marzo de 2019.
    Le perdonaron la vida y lo sacaron descalzo ensangrentado”, narró el activista estudiantil Cristian Fajardo, dueño del hotel.

    Casi todos los negocios en Masaya están cerrados por el temor a nuevos ataques, pero hay unos pocos que se arriesgan porque, dicen, si no trabajan, no comen.

    “Queremos que haya paz, que renuncie. Los antimotines y los grupos paramilitares que están en la entrada de la ciudad son unos sanguinarios. Hoy hubo lluvia de balas en la madrugada”, contó José Ramírez, un vendedor de helados ambulante.

    “Esto es una anarquía total, lanzamos un SOS a la comunidad internacional, que nos apoye. Están masacrando a un pueblo que no tiene armas”, lamentó el carpintero Edgar Taleno, de 35 años, quien contó cómo logró escabuillirse entre las balas en el ataque a Masaya.

    Las protestas contra Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, comenzaron el 18 de abril por unas fallidas reformas a la seguridad social.
    Gobierno cede

    El Gobierno de Nicaragua accedió al ingreso de una delegación de la Unión Europea para defender los derechos humanos, como parte de los requisitos para destrabar el diálogo nacional, informó ayer un miembro de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia.

    “Tenemos información que ya recibió la Unión Europea la carta de invitación, conforme el acuerdo establecido en el diálogo nacional”, escribió en sus redes sociales el miembro de la Alianza y representante de los empresarios nicaragüenses, José Adán Aguerri.

    Las invitaciones a la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (Cidh), siguen pendientes, según el también presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep).

    El diálogo nacional fue suspendido el lunes por la parte mediadora, la Conferencia Episcopal de Nicaragua, que no lo reanudará hasta que el Gobierno presente las cartas de invitación con sus respectivas confirmaciones de recibido.

    El Gobierno de Nicaragua, a través de la Dirección de Migración y Extranjería, advirtió ayer con sancionar a los extranjeros que se involucren de una u otra forma en la crisis sociopolítica.
    De enviar las tres invitaciones, el Gobierno de Ortega estaría cumpliendo por primera vez con al menos uno de los compromisos adquiridos en el diálogo nacional.

    La presencia de la UE, la Oacnudh y la Cidh ayudarán a garantizar el cese de la represión por parte de Ortega, así como las investigaciones para que se haga justicia con las víctimas mortales, más de 1,500 heridos y una cantidad incierta de reos y desaparecidos, de acuerdo con los miembros de la Alianza Cívica.

    Piden paro de 48 horas

    La denominada Coordinación Universitaria por la Democracia y la Justicia instó al sector privado nicaragüense a decretar un paro nacional por 48 horas, como una medida de protesta a fin de detener la violencia estatal.

    “Instamos al sector privado y a la sociedad nicaragüense en general a fortalecer las acciones en desobediencia fiscal y a pronunciarse firmemente frente a la violencia estatal declarando un paro nacional por 48 horas”, indicó esa coalición universitaria.

    Esa alianza de movimientos universitarios exigió la presencia en Nicaragua del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, la Cidh, la Unión Europea (UE) y la Secretaría General de la Organización de Estados Americanos (OEA).

    También hizo un llamado a los nicaragüenses a “utilizar cada mecanismo cívico que tengan a disposición para frenar estos actos criminales”, como el ocurrido el martes en la ciudad de Masaya, agregó esa coalición, integrada por estudiantes de seis universidades.