La cumbre ministerial de Exteriores de los miembros del G8 comienza mañana en París con las consecuencias del terremoto que ha asolado Japón y con los cambios experimentados en los países árabes como principales asuntos de debate.
La reunión será precedida de una cena de trabajo ofrecida esta noche por el ministro francés de Exteriores, Alain Juppé, a sus homólogos de Estados Unidos, el Reino Unido, Rusia, Alemania, Japón, Italia y Canadá.
Francia, presidenta de turno del Grupo de los Ocho (G8), ha propuesto al resto de sus integrantes que la mayor parte de los intercambios se centren en el norte de África y Oriente Medio, con una atención particular a la situación en Libia.
La iniciativa de crear una zona de exclusión aérea sobre ese país, recibida con reticencias tanto por Tusia como por China y Alemania, es uno de los asuntos principales que serán discutidos para intentar avanzar lo más rápidamente posible en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
No obstante, según informó hoy el Ministerio francés de Exteriores, la apertura de los trabajos se dedicará a las consecuencias del terremoto del pasado viernes en el noreste de Japón, cuya cifra de muertos se cree que podría alcanzar varios miles de personas.
En la reunión se espera que el ministro nipón de Exteriores, Takeaki Matsumoto, indique al resto de estados miembros la manera en que se puede ayudar al país a sobreponerse de los efectos de ese seísmo de 8,9 grados en la escala de Richter, por el que al menos 2.369 personas, según los últimos recuentos, se encuentran desaparecidas.
La presidencia francesa recuerda además que esta cita, que servirá para preparar la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno del G8 en Deauville (Francia) los próximos 26 y 27 de mayo, se produce 'en un momento marcado por cambios históricos en el mundo árabe'.
Y por ello el objetivo, según Francia, es abordar el conjunto de cuestiones políticas, económicas, sociales y humanas que implica este nuevo contexto.
Entre los asuntos regionales que se añaden al orden del día están el proceso de paz en Oriente Medio, estancado desde el pasado septiembre, así como la situación en Costa de Marfil, en Somalia o en Sudán.
El G8, que desde su creación en 1975 juega principalmente un papel de orientación y de impulso a nivel político, aprovechará además esta ocasión para tratar las prioridades de la presidencia francesa de ese grupo.
Así, se prevén discusiones sobre el refuerzo de la cooperación internacional en materia de lucha contra el terrorismo, sobre el combate contra la proliferación de armas de destrucción masiva, y sobre la manera de ampliar el campo de acción y la coordinación del G8 y de sus socios en esos ámbitos.
La cena de trabajo en la sede del ministerio de Asuntos Exteriores abrirá esta noche el programa de reuniones, y antes de la misma se ha previsto que el presidente francés, Nicolas Sarkozy, se entreviste entre otros con la secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton.
A la entrada del centro de congresos en el que se iniciará mañana esta convocatoria comenzaban hoy a intensificarse los preparativos y el despliegue policial, así como la presencia de algunos opositores, que piden con pancartas que las reuniones abarquen el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) en 2015.
La última cumbre del G8 tuvo lugar en junio de 2010 en Canadá, y en ella, además de los asuntos de seguridad, se trataron otros como el clima y la ayuda al desarrollo, en un intento de ampliar el campo de actuación del grupo ante la creciente influencia del G20, que agrupa a los países más ricos y emergentes del mundo.