El Consejo Supremo Electoral, CSE, de Nicaragua dará por iniciada oficialmente el sábado la campaña proselitista para los comicios del 6 de noviembre en medio de una agitación política debido al descontento por la demora en la entrega de cédulas de identidad y restricciones a los observadores.
Grupos cívicos de oposición exigen la entrega de cédulas de identidad, requisito para ejercer el voto, y se quejan de que el CSE restringiera mediante un reglamento la labor de los observadores nacionales y extranjeros.
Otros grupos hacen protestas para oponerse a la candidatura del presidente Daniel Ortega, que aspira a un nuevo período, pese a una norma constitucional que prohíbe la reelección inmediata, pero que la Corte Suprema de Justicia, CSJ, declaró “inaplicable” al mandatario.
Presión
Las protestas han incluido la toma de locales del CSE en el interior del país y el bloqueo de vías en la Región Autónoma del Atlántico Norte, que fue levantada luego de que el tribunal prometiera agilizar los trámites para la entrega de cédulas.
El presidente del CSE, Roberto Rivas, amigo y aliado de Ortega, también es el blanco de manifestantes que exigen su destitución tras una serie de denuncias de supuesta corrupción y tráfico de influencias que se ventilan en los diarios locales.