Miles de personas cruzaron ayer el puente de Selma, en Alabama, en un gesto simbólico para conmemorar el 50 aniversario por el derecho al voto de los negros que fue duramente reprimida y se convirtió en un hito de la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos.
En un ambiente festivo, muy diferente a la tensión que se respiraba entonces, miles de personas cruzaron el icónico puente 'Edmund Pettus Bridge' cantando himnos, con pancartas y camisetas conmemorativas.
Ayer le tocó el turno a la población civil después de la visita del presidente Barack Obama, el sábado, coincidiendo con el día en el que 50 años antes policías a pie y a caballo lanzaron gases lacrimógenos y golpearon a los manifestantes, en lo que pasó a la historia como 'Domingo Sangriento'.
El episodio de Selma desencadenó una serie de marchas, en las que participó el líder de los derechos civiles Martin Luther King, que hicieron de catalizador para que en agosto de ese mismo año, el presidente Lyndon Johnson firmara la Ley de Derecho al Voto.
'Cincuenta años después del 'Domingo Sangriento' nuestra marcha no ha terminado', dijo Obama en su discurso ante más de 40,000 personas en el que denunció que la 'larga sombra' del racismo todavía está presente en el país.
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El fiscal general, Eric Holder, el primer afroamericano en ocupar ese cargo, tomó el testigo este domingo y participó en un servicio religioso en la Capilla Brown de la Iglesia Metodista Episcopal, donde comenzó la marcha pacífica hacia Montgomery en 1965.
Holder, que dejará pronto su cargo, se comprometió a seguir luchando por la igualdad e instó a los presentes a implicarse en 'la actual lucha por los derechos civiles y la justicia social'.