13/05/2022
07:40 AM

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Estados Unidos, la excepción en materia de aborto

Estados Unidos es uno de los países con los plazos más largos en los que está permitido el aborto.

Washington, Estados Unidos.

Marco jurídico, tendencias, opinión pública: cuando se trata del derecho al aborto, Estados Unidos representa, a todas luces, una excepción en la escena internacional.

Con Pekín y Pyongyang

En ausencia de una ley federal, fue la Corte Suprema de Estados Unidos la encargada de garantizar, en 1973, el derecho al aborto, el cual sin embargo está limitado a un feto “viable”, es decir hasta el momento en que tiene la capacidad de sobrevivir fuera del útero, entre las 22 y 24 semanas de gestación.

En una audiencia celebrada el miércoles, que podría marcar un punto de inflexión histórico, el más alto tribunal del país pareció querer dar marcha atrás.

El líder de la Corte Suprema, el conservador John Roberts, se declaró especialmente “inquieto” al considerar que “Estados Unidos comparte con China y Corea del Norte el límite de viabilidad”, mientras que en el resto del mundo existen restricciones mayores.

Con el mismo argumento, el exvicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, un cristiano ultraconservador, había solicitado el día antes a la Corte Suprema sacar a Estados Unidos de dichos “márgenes radicales” para adaptar su legislación a un marco de pensamiento más occidental.

De hecho, Estados Unidos figura entre los países con los plazos más largos en los que está permitido el aborto.

Según un estudio del Centro de Derechos Reproductivos, unos 67 países en el mundo, principalmente occidentales, autorizan la interrupción voluntaria de la gestación sin justificación.

UltraViolet & Women’s March Demand aboga por la responsabilidad de AT&T por financiar a los políticos contra el aborto, responsables de las prohibiciones en todo Washington.

Además, Estados Unidos hace parte de una decena de países con el límite más extendido, junto con China, Gran Bretaña (24 semanas), Canadá (hasta el parto) y varias regiones de Australia.

Sin embargo estos límites son engañosos, pues en muchos países existen además excepciones “económicas, sociales o médicas” para abortar justo hasta el momento del parto, según explica Julie Rinkelman, abogada que defiende el miércoles el “statu quo” en la Corte Suprema”.

En otros estados

Sobre todo, añadió la abogada en su respuesta al juez Roberts, esos países “no tienen el tipo de barreras que tenemos aquí”.

Los estados conservadores del centro y del sur del país efectivamente han multiplicado las leyes restrictivas en los últimos años, obligando al cierre de numerosas clínicas de aborto, al punto de que solo uno de cada seis de estos centros permanecen abiertos.

Desde el primero de septiembre, el estado de Texas prohíbe los abortos desde las seis semanas de gestación, lo cual no ha generado aún ningún pronunciamiento de la Corte Suprema. Por el contrario, el aborto es muy accesible en los estados progresistas vecinos como California o Nueva York.

Pocos países presentan diferencias tan marcadas entre estados o regiones.

A contracorriente

“Somos una aberración en materia de evolución del derecho al aborto”, estima Nancy Northup, presidenta del Centro por los derechos reproductivos. “La tendencia desde los últimos 25 años es a una flexibilización de las medidas, con avances recientes en México, en Argentina y en Bénin”.

Además, sin conocerse aún la decisión de la Corte Suprema, la cual probablemente no se conozca hasta junio, “Estados Unidos está en una fase regresiva, con más de 100 restricciones adoptadas sólo este año”, apuntó la experta.

Nunca digerida

Con respecto a otras democracias occidentales, Estados Unidos se desmarca también por su feroz debate sobre el aborto.

El 75% de los suecos, 65% de los británicos, 64% de los franceses, 61% de los italianos y de los españoles... piensan que el aborto debería estar autorizado siempre que una mujer lo desee, mientras que solo el 42% de los estadounidenses comparten esta opinión, según una encuesta de Ipsos en 2021.

Y en estos países, que han tenido fuertes movilizaciones al momento de la legalización del aborto, posteriormente el debate se ha debilitado.

En Estados Unidos, sin embargo, tras la decisión de 1973, el clima ha empeorado especialmente cuando el partido republicano empleó la lucha antiaborto para movilizar a los electores de la derecha más conservadora y religiosa.

El expresidente Donald Trump encarna el extremo de esta estrategia: en 1999, el multimillonario se declaraba favorable a los derechos de las mujeres a “escoger”, pero su victoria a las presidenciales de 2016 se debe en parte a la promesa de nombrar jueces contra el aborto en la Corte Suprema.

A lo largo de su mandato, Trump logró la inclusión de tres magistrados conservadores en la máxima instancia jurídica del país y esta estrategia parece estar por dar sus frutos.