El presidente cubano Raúl Castro anunció un indulto sin precedentes por razones humanitarias para 2,900 presos, entre ellos 86 extranjeros, sin incluir al estadounidense Alan Gross, y dijo que introducirá paulatinamente una reforma migratoria.
No se incluyen en el beneficio los presos sancionados por delitos de espionaje, terrorismo, asesinato, homicidio, tráfico de drogas, pederastia con violencia, robo con fuerza en vivienda habitada, violación y corrupción de menores.
El Consejo de Estado (...), en cumplimiento de la política establecida y ante las numerosas solicitudes de familiares y diversas instituciones religiosas, en un gesto humanitario y soberano, acordó indultar más de 2,900 sancionados” cubanos, expresó Castro ante los más de 600 diputados cubanos, que sesionan sólo dos veces al año.
También “manifestamos la disposición de conceder la excarcelación anticipada a 86 ciudadanos extranjeros de 25 países, incluidas 13 mujeres bajo la condición previa de que los gobiernos de sus países de origen acepten la repatriación”, agregó.
Mayor indulto en 53 años
El presidente Castro mencionó que en la decisión del indulto, se tomaron en cuenta peticiones de las iglesias católica y protestante, la próxima visita a Cuba del papa Benedicto XVI, y la celebración en 2012 de los 400 años del hallazgo de la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona católica de Cuba.
El indulto, que se aplicará en “los próximos días”, es el mayor en los 53 años de gobierno revolucionario, y supera el dictado tras la visita del papa Juan Pablo II, en enero de 1998, que abarcó 299 reclusos.
Su sucesor, Benedicto XVI, visitará la isla la próxima primavera.
“Gross no estará en la lista” de los presos extranjeros que serán indultados, dijo Josefina Vidal, directora de América del Norte de la cancillería cubana.
Alan Gross, de 62 años, fue detenido el 3 de diciembre de 2009 y condenado a 15 años acusado de entregar equipos de comunicación satelital a opositores para crear una red clandestina en un plan subversivo de Estados Unidos con el fin de destruir la revolución, según La Habana.
Castro dijo que introducirá paulatinamente una reforma migratoria, que los cubanos esperaban que anunciara el viernes para poner fin a medio siglo de prohibiciones, que han sido ineficaces para impedir que miles de cubanos emigren cada año legal o ilegalmente.