Poderosos cárteles de la droga mexicanos libran en Guatemala una guerra por el control de rutas y están penetrando instituciones del Estado, reconoció el presidente Otto Pérez, al destacar de su primer año de gobierno la búsqueda de nuevas estrategias contra el narcotráfico.
Pérez comentó que Los Zetas, considerado el más sanguinario de los grupos criminales mexicanos, dominan dos de las tres rutas más importantes del narcotráfico en la región y disputan la tercera al cártel de Sinaloa, de Joaquín El Chapo Guzmán, el capo más buscado de México.
Ambas organizaciones mafiosas actúan en alianza con grupos de narcotraficantes guatemaltecos en operaciones hace varios años, dijo. “Los trabajos de inteligencia han determinado que continúa la expansión de cárteles mexicanos a territorio guatemalteco. Les interesa la ruta donde ellos se van a desplazar, penetrar instituciones como las comisarías de la policía, fiscales o algunos jueces”, agregó Pérez.
Operaciones
Los Zetas controlan la ruta del norte, en el departamento de Petén y la de la franja transversal centro-norte, que incluye Quiché, Huehuetenango -también limítrofes-, Alto Verapaz y Zacapa, junto con agrupaciones locales.
Los Zetas, que incursionaron en Guatemala en 2008, con gran dominio en el vasto Petén, reclutaron a militares guatemaltecos retirados del grupo de élite contrainsurgente de los “kaibiles’.
“A los kaibiles los buscaron porque Los Zetas se conformaron con exmilitares de México (en la década de 1990) y encontraron allí no solo una preparación, disciplina y un entrenamiento militar que les podía ayudar a las actividades ilícitas”, explicó el presidente, un general retirado y experto en contrainsurgencia.
Pérez afirma que, según la inteligencia guatemalteca, miembros de las violentas pandillas Mara 18 y Mara Salvatrucha, activas también en El Salvador -donde acordaron una tregua con el gobierno- y en Honduras, colaboran con los cárteles en trabajos específicos, pero no son su brazo armado.