Dos sospechosos de haber participado en el asesinato del trovador argentino Facundo Cabral, uno de ellos administrador de un club nocturno del herido empresario Henry Fariña, fueron detenidos por la Policía la madrugada de ayer, se informó oficialmente.
Uno de los capturados, Elkin Vargas Hernández, “es el jefe de la banda de sicarios y el segundo (arrestado) es uno de los autores materiales del asesinato”, según “pruebas contundentes” recolectadas desde el sábado, dijo la fiscal general Claudia Paz y Paz en rueda de prensa.
El otro detenido, Wilfred Stockes Arnold, era el administrador de un club nocturno propiedad del empresario nicaragüense Henry Fariña, a quien las autoridades sindican como el verdadero blanco de la emboscada. Fariña era el que conducía el vehículo todoterreno.
Logro
“Hoy, 72 horas después de este lamentable crimen hemos logrado detener a los responsables de tan repudiable acto”, aseguró la fiscal, acompañada por el ministro del Interior Carlos Menocal, al dar a conocer detalles sobre los acusados por el asesinato.
La fiscal dijo que todavía hay tres prófugos.
En Guatemala, una de las naciones más violentas del mundo y con una tasa de 50 homicidios cada 100,000 habitantes (más de seis veces la media mundial) la mayoría de los crímenes quedan impunes, según estadísticas oficiales, que en algún momento hablaron de más de 90% de casos sin resolver.
Al ingresar en los tribunales, el acusado Vargas Hernández gritó su inocencia ante la prensa. “Deberían agarrar a la gente de verdad (que es culpable). Igual ya se jodió todo, pero ni modo, como el Gobierno quiere quedar bien ahorita agarra a cualquiera para estar nítidos” ante la comunidad internacional.
Adiós
Con flores en mano y gestos de desazón, numerosos seguidores despidieron ayer en un teatro de Buenos Aires los restos del cantautor argentino Facundo Cabral, cuyo féretro llegó a Argentina en un avión de la Fuerza Aérea de México procedente de Guatemala, donde el artista fue asesinado el sábado.
Admiradores argentinos y extranjeros se acercaron al porteño Teatro ND Ateneo para darle el último adiós al artista, velado a cajón cerrado, rodeado de flores y cubierto en su parte superior por una bandera argentina.
“Es nuestro ídolo, hemos viajado hasta diez horas en auto para ir a verlo a Quito, Cuenca o donde tocara. Ahora pensábamos aprovechar nuestra visita a Argentina para verlo actuar, pero nos encontramos con su muerte. Facundo representaba la libertad, la irreverencia y la poesía”, aseguró a Efe el ecuatoriano Celio Rosario, mientras esperaba para ingresar en el velatorio. El clamor de admiradores y colegas de Cabral hizo que su viuda, la venezolana Silvia Pousa, cambiara su decisión inicial de hacer unos funerales íntimos y accediera a velar los restos de su marido en el teatro ayer.
Los restos del artista, según su familia, serán trasladados en un cortejo fúnebre, hoy, hasta el cementerio privado Jardín de Paz, en Pilar, donde serán incinerados.