Honduras, un país altamente vulnerable que se enfrenta a dos huracanes en 15 días

Honduras sufre, además, otra emergencia, por la pandemia de covid-19, que ha dejado más de 2,800 muertos, mientras que los contagios superan los 102,000.

Bomberos rescatan en una lancha a una familia en La Lima, Cortés, uno de los municipios más afectados por Eta.
Bomberos rescatan en una lancha a una familia en La Lima, Cortés, uno de los municipios más afectados por Eta.

Tegucigalpa, Honduras

De seguir Iota en la ruta que prevén las autoridades hondureñas, lo que se presagia al menos para el oriente, sur y centro de Honduras es grave, debido a que el país, a raíz del poderoso huracán Mitch, en 1998, quedó altamente vulnerable.

En condiciones normales, por ejemplo, una torrencial lluvia de una hora causa el desbordamiento de ríos y quebradas que dejan daños a infraestructuras y cultivos agrícolas.

En Tegucigalpa, la capital, situada en el centro del país, a una altura de 1.000 metros sobre el nivel del mar, y con varias fallas geológicas, durante la temporada de lluvias se producen inundaciones y deslizamientos de tierra, por lo que el paso de Iota hace que las autoridades adviertan de muchos daños.

La "zona cero" de la destrucción de Eta

En la zona norte, las inundaciones que dejó Eta, inundaron el Aeropuerto Internacional José Ramón Villeda Morales, cuyas operaciones comerciales se reanudarán hasta en diciembre.

A causa de las inundaciones en el extenso valle de Sula, donde se localiza San Pedro Sula, la segunda ciudad más importante de Honduras, durante una semana no pudo llegar ayuda humanitaria por vía aérea para los damnificados, por el cierre del aeropuerto Ramón Villeda Morales.

A mitad de semana fue habilitada una de sus dos pistas solamente para recibir ayuda humanitaria para los damnificados de Eta, que en Honduras afectó a 2,9 millones de personas, de sus 9,5 millones de habitantes, según fuentes oficiales.

En Tegucigalpa, el sábado y domingo han sido días de muchas personas abasteciendo en los supermercados, ante la emergencia que se avecina.

"No sabemos qué va pasar, por eso nos estamos aprovisionando de alimentos y agua", dijo Enrique Cáceres, un maestro de educación que vive en el barrio Morazán, que es cruzado por una quebrada que, cuando se inunda por lluvias, causa destrozos en la zona.

Honduras sufre, además, otra emergencia, por la pandemia de covid-19, que ha dejado más de 2.800 muertos, mientras que los contagios superan los 102.000.

Las inundaciones que deje Iota pueden agravar la situación sanitaria del empobrecido país centroamericano, al que se le viene "algo apocalíptico", dijo el sábado a Efe el científico hondureño Salvador Moncada, desde Londres. EFE

La Prensa