Pese a que los tribunales anularon las dos órdenes de captura en su contra, el ex presidente Manuel Zelaya no regresará por el momento a Honduras por temor a ser asesinado.
“Hay gente que querían liquidarme y aún están vivos y tienen mucho poder y siguen queriendo atentar contra mi vida. Sé que estoy en peligro”, dijo Zelaya a Radio Globo desde Guatemala, donde participa en sesiones del Parlamento Centroamericano. “Tengo amenazas injustas de la empresa privada, a pesar de que ésta jamás estuvo tan bien como en los tres años que me dejaron gobernar y en los que tuvieron llenas sus chequeras”, añadió.
Tanto los empresarios locales como Washington han rechazado las aseveraciones frecuentes de Zelaya.
El presidente Porfirio Lobo afirmó ayer que el fallo del juez óscar Chinchilla no deja “duda” de que éste no será detenido si regresa al país.
Lobo refirió que, según le explicaron autoridades de la Corte Suprema de Justicia, CSJ, se revocaron las órdenes de arresto “para que no haya duda de que si el presidente Zelaya llega a Honduras no va a ser detenido, ni mucho menos”. En una rueda de prensa en Casa Presidencial, Lobo añadió que ahora queda abierto el camino para que Zelaya “pueda declarar como corresponde” ante el juez.
El gobernante agregó que, según la CSJ, en caso que él se niegue a declarar se buscaría un procedimiento alternativo. “Al final lo que la Corte quiere es eliminar esos dos juicios para que no quede ningún juicio pendiente del ex presidente Zelaya”, puntualizó Lobo. El mandatario ha insistido en la anulación de esos procesos para facilitar la reincorporación de Honduras a la OEA.