Tegucigalpa, Honduras.

De una población económicamente activa que alcanza los 3.5 millones de hondureños, unas 800 mil personas no estudian ni trabajan, según autoridades de la Secretaría de Trabajo y Seguridad Social.

Carlos Madero, titular de esta entidad, expuso que la situación anterior representa un reto para el Estado porque son personas que no están haciendo una actividad productiva; por lo que cabe la inquietud de saber de dónde están obteniendo sus ingresos.

“La población económicamente activa ronda los 3.5 millones de personas, dentro de esa población se encuentra un fenómeno en Honduras y es que el 23% no estudia ni trabaja ni andan buscando empleo, eso significa alrededor de unas 800 mil personas”, exteriorizó.

Asimismo, dijo que la participación de la mujer en el mercado laboral es baja, apenas representa el 36% y está ligada al aspecto cultural porque hay ciertas competencias en el país que no las hacen las mujeres, tales como transporte público, pesado, movimiento de carga, operaciones metalúrgicas, mecánica, carpintería, entre otras.

También, los jóvenes son un mercado excluyente porque esta población tiene el doble de dificultad para conseguir un empleo. Esto se debe al tipo de calificación de las plazas porque hay muchas personas compitiendo por el mismo trabajo.

Empleo y subempleo

Durante el año pasado se crearon unos 175 mil nuevos empleos por medio de los diferentes programas gubernamentales, lo que dejó una reducción del 6% en el subempleo invisible.

La tasa de este indicador estaba en 40% y con esta baja quedó en 34%, afectando todavía a 1.2 millones de personas. Según el funcionario, es la primera disminución que se ha podido experimentar en 15 años, cuando el comportamiento que había tenido siempre era hacia el alza.

El subempleo invisible son aquellas personas ocupadas que trabajan habitualmente un total de 48 horas o más por semana en su ocupación principal o secundaria y su ingreso primario mensual es inferior al salario mínimo establecido.

“Eso no significa que no haya problemas, porque son muy grandes y el reto sigue siendo bastante mayúsculo. Por lo menos tenemos evidencia de que por primera vez hay un decrecimiento en una de las tasas de empleo del país”, dijo Madero.

Desempleo

Honduras tiene ahora una tasa de desempleo abierto que oscila entre el 3.9% al 5.7% que representa a unas 200 mil personas, uno de los mayores problema continúa siendo la tasa de subempleo invisible.

No obstante, Madero exteriorizó que al analizar este año se observa bastante movilidad de los trabajadores porque ha habido más procesos de inspección, lo que indica que hay más puestos de trabajo.

Hasta lo que va de este año, con los diferentes programas se han creado más de 52 mil puestos. En los cuales destacan Chamba comunitaria, que es un programa reciente que da empleo a los hondureños en la zona rural.

El ministro consideró que Honduras tiene un problema de desempleo estructural, es decir, que los inconvenientes de desempleo vienen desde años atrás, aumentado en cada uno de ellos e intensificándose por algunos problemas nacionales como los casos políticos.

“El mercado laboral hondureño continúa siendo muy excluyente porque la mayoría que obtiene un trabajo lo hace por afinidad.
Más del 86% encuentra un trabajo porque conoce a otra persona y los recomendó”, determinó.

Además, está marcado por la baja calidad de la mano de obra porque los niveles educativos son muy bajos, lo que hace que los puestos de trabajo que se crean sean de bajos perfiles.

Asimismo, de cómo se comporte la oferta y demanda del sistema educativo y analizar si están egresando profesionales que el mercado está necesitando.

Perspectiva

José Luis Baquedano, secretario de la Confederación Unitaria de Trabajadores de Honduras (Cuth), describió un panorama oscuro en la situación laboral del país, agregando que no se respetan las leyes labores.
Agregó que la seguridad ciudadana y jurídica no están generando el ambiente para que el empresario nacional y extranjero pueda invertir, por lo que no hay tantas fuentes de trabajo.

“El empleo que tenemos en el país no es un empleo digno, sino precario porque de alguna manera se violenta uno u otro derecho y a muchos empleados no les pagan lo que establece la ley”, concluyó.