28/04/2026
08:14 AM

Una vida entre la 'farsa y las trampas financieras”

Alejandro Valentín Laprade Rodríguez nació en 1971 en el seno de una familia acomodada. Vivió parte de su infancia en la colonia Loarque.

    Alejandro Valentín Laprade Rodríguez nació en 1971 en el seno de una familia acomodada.

    Vivió parte de su infancia en la colonia Loarque.

    Unos quince años después de su nacimiento ingresó al instituto María Montessori de Tegucigalpa, donde estudiaban muchachos de clase media alta.

    Laprade pasaba como un adolescente callado, pasivo y a veces abstraído. 'Era un muchacho tranquilo, nunca tuvo problemas de conducta ni fue rebelde', recuerda el subdirector del instituto en aquel entonces, José Arnulfo Cáceres. Según se constató en los registros educativos, Laprade Rodríguez cursó sólo un año en el Montessori, en el primer curso de bachillerato en Ciencias y Letras, pero no se graduó. Mientras estuvo en el instituto, salió reprobado. Según recuerdan quienes lo conocieron en su juventud, Laprade Rodríguez no era un tipo violento y siempre pareció un joven pacífico.

    Pero desde los 90 se empezaron a escuchar voces que lo ligaban a la estafa.

    En la década del 2000, iniciaría su historial en los entes encargados de aplicar la ley.

    En 2002 es acusado por estafa en el juzgado criminal, ahora Juzgado de Letras Penal Unificado de la Sección Judicial de Tegucigalpa.

    La causa en su contra se instruyó en el expediente número 3087-02.

    En el mismo año, unos meses más tarde es acusado por tentativa de estafa. El proceso es registrado bajo el número 4333-02. La historia plasmada en estos expedientes y la última determinación judicial no se pudo conocer ayer porque falta la firma de un juez y por tanto no puede ser puesto a la vista del público. El 26 de septiembre de 2005, Laprade Rodríguez es denunciado por violencia doméstica en la Dgic.

    En el archivo criminal de la Dgic también aparece una denuncia que Laprade Rodríguez hizo en contra de un hombre que supuestamente lo quiso apuñalar. Dos años más tarde, en marzo de 2007, cuando Marcelo Chimirri era gerente de Hondutel, a Laprade Rodríguez le allanan su negocio, Intelsoft.

    Se convierte en sospechoso de tráfico gris; sin embargo, Intelsoft siguió funcionando y fue cerrado hasta el 11 de febrero de 2008, cuando trascendió que uno de los cuatro cadáveres calcinados puede ser el de Laprade Rodríguez.

    Su familia no aparece; ni siquiera han llegado a preguntar por los restos quemados que yacen en el cuarto frío de la morgue, según el personal de Medicina Forense.

    De su domicilio se tienen dos direcciones: la colonia Altos de Toncontín, bloque 11, donde nadie conoce a los Laprade Rodríguez. La otra dirección es en la colonia Lomas del Guijarro Sur, calle Madrid.

    Al llamar al número telefónico del supuesto domicilio de Las Lomas, informan que es una farmacia, pero el teléfono aparece a nombre de una señora de apellido Rodríguez Rodríguez.