Rafael Augusto Funes sale temprano de su casa para recorrer las calles de Tela a bordo de su carrito de venta de comida. Desde hace veinte años ofrece a los teleños baleadas, desayunos, almuerzos, refrescos y pastelitos de carne. Este hombre originario de Yoro se asentó en este bello puerto de Honduras, y con su esfuerzo diario sostiene a su familia.
A varios kilómetros de allí, en Tornabé, Edita Mejía, horna cada jueves pan para vender en su comunidad. Esta mujer garífuna representa a otra parte de la población de este municipio, que siembra sus esperanzas en el potencial turístico. Con una sonrisa amigable y esa alegría que caracteriza al garífuna, Edita espera que el proyecto Bahía de Tela sea una puerta para que su comunidad se desarrolle y les permita obtener ingresos. Sus actividades individuales son parte del engranaje económico de este antiguo puerto de Honduras, que tuvo su época de oro durante la estancia de las compañías bananeras y que ahora descansa económicamente en las remesas y en el turismo, principalmente.
Piedra angular
Marco Reyes, presidente de la Cámara de Comercio e Industrias de Tela, afirma que las remesas y el turismo son la base de la economía de Tela, además del comercio y la agroindustria. “Con la recesión económica esperábamos una disminución en las remesas, afortunadamente no se dio con tanto dramatismo. Lo que más nos ha afectado es la crisis política y la campaña negativa desarrollada afuera del país”.
Reyes considera que en Tela la industria del turismo decayó en un 70 por ciento. Además, el comercio, en un 60 a 65 por ciento, se alimenta de las remesas. Sherwood Bonilla, Pierre Couture y Junior Barjum, quienes están dentro de la industria hotelera de Tela, reconocen el descenso en la afluencia de turistas. Sin embargo, “para poder sostenerlo un poco nos hemos enfocado en el turismo nacional mediante ofertas del 20 o 50% de descuento en las habitaciones”, 2 por uno, tres por dos o la de todo incluido”, dice Bonilla.
Todos coinciden en que al resolverse la crisis política, los turistas extranjeros podrán llegar de nuevo a esta bahía, que no sólo ofrece playas sino también sitios como Punta Sal, Punta Izopo, la Laguna de Mico Quemado o la cultura viva de las poblaciones garífunas.
Muchos de los hoteles tienen actualmente ofertas entre semana y de fin de semana para atraer a los visitantes. Para Barjum, los descuentos y demás ofertas “han permitido que los hondureños conozcan su país”.
Tela aún es una ciudad relativamente pequeña, con una hotelería con capacidad de mil quinientas habitaciones. Además, está a las puertas de un gran proyecto.
Esperanza de futuro
El proyecto Bahía de Tela se perfila como el detonante para el turismo no sólo de Tela, sino de Honduras, dice Marcos Reyes, que también ocupa la secretaría de Fedecamara.
“Bahía de Tela será un boom en Honduras. Tendremos la carretera de cuatro carriles. Esperamos que los trabajos se normalicen cuando se resuelva el conflicto político”, añade.
Considera que este proyecto debe integrar a toda la sociedad teleña, especialmente a los garífunas: “Con un proyecto como el de Bahía de Tela, los hermanos garífunas podrían ofrecer lo mejor que tienen: su cultura. Quizá para quienes vivimos en la zona no resulte tan atractivo, pero para un extranjero sería interesante, por ejemplo, observar el proceso de la elaboración de la machuca”, precisa Reyes.
A los sitios típicos de turismo como Hotel Villas Telamar se suma uno de los proyectos más ambiciosos hasta el momento: La Ensenada
Beach Resort, que obtuvo el premio Copán 2009 como proyecto innovador.
La industria hotelera en Tela representa el 30% de los negocios registrados en la cámara de comercio. Mientras que el 60 por ciento corresponde al área comercial.
Playa, montaña, mar, cultura garífuna e historia se conjugan en esta hospitalaria bahía.
Cotidiano
Comercio y vida en las calles de Tela, donde la bicicleta sigue siendo uno de los medios importantes de transporte. Tela también es una de las zonas donde habitan los garífunas, uno de los principales grupos étnicos del país.
Muchas de las construcciones de la época bananera permanecen en pie y dan testimonio de esa época de oro para Tela.