El Comisionado Nacional de los Derechos Humanos, Ramón Custodio, advirtió que el “anarquismo del siglo XXI”, disfrazado con el nombre de Socialismo del Siglo XXI, pretende “jugar boliche” con las instituciones hondureñas y echar por la borda la institucionalidad del Estado.
El funcionario calificó el Socialismo del Siglo XXI como 'anarquismo del siglo XXI', luego de considerar la estrategia que se mantuvo de echar por la borda toda la institucionalidad del Estado hondureño. A su criterio, quieren jugar “boliche” con las instituciones hondureñas y, con la misma pelota, primero botar a una y luego a las otras.
En el conflicto generado por la administración Zelaya, instituciones del Estado como el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos, la Fiscalía General del Estado, la Procuraduría General del Estado, la Corte Suprema de Justicia, el Congreso Nacional y las Fuerzas Armadas de Honduras, se opusieron a la instalación de la “Cuarta Urna”, por considerar que la misma violentaba las leyes hondureñas.
Consultado sobre la intención que existe de “descabezar” a la Junta de Comandantes de las Fuerzas Armadas, incluyendo al jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Romeo Vásquez Velásquez, el defensor de los derechos humanos expresó que lo único que sabe es que el período del general termina el 31 de diciembre del 2010.
Recordó que el servicio activo del jefe militar fue prolongado en la misma forma en que el ex Presidente Maduro, prolongó la permanencia en servicio activo del jefe del Estado Mayor Conjunto de aquel tiempo.
Según Custodio, las Fuerzas Armadas son una institución nacional y un órgano del Estado que tiene atribuciones y prerrogativas específicas, por lo que debe respetarse la legitimidad del orden institucional.
Recomendó corregir las acciones ilegales y que, de aquí en adelante, no vuelva a darse la situación que causó malestar en algunas promociones de las Fuerzas Armadas.
“Es parte de la inteligencia, de un gobierno político, no causar estas situaciones indebidas dentro de una institución que tiene una normativa clara y sólo es de respetarla”.
Indicó que las Fuerzas Armadas son ahora muy profesionales, “doy fe y testimonio de ese cambio profesional en las Fuerzas Armadas porque ellos no anduvieron con actitudes golpistas, ni anduvieron buscando la oportunidad de los que tocaban las puertas de los cuarteles”.
Agregó que ellos se mantuvieron muy profesionales y le demostraron, 'tanto al señor Zelaya Rosales como a los demás civiles con quienes hablaron y con los que presiden otros poderes del Estado, su vocación para respetar la institucionalidad del Estado hondureño.'
Puso como ejemplo el profesionalismo con que actuó el comandante de la Fuerza Aérea, el general Prince, el día en que, “en una actitud abusiva y demagógica, el señor Manuel Zelaya llegó para recuperar documentos decomisados por el Ministerio Público”.
“El, con toda prudencia, conservó el respeto hacia un Comandante en Jefe que estaba actuando en forma arbitraria”, señaló.
Reconoció que, en general, la conducta que ha observado, tanto en el alto mando, en los mandos intermedios como de los soldados hondureños, es que ha habido un cambio profesional de esa institución nacional, que debe ser querida por todos los hondureños.
Se le preguntó, al ombudsman, si ese profesionalismo sería presa de las intenciones de sobornarlos con altas sumas de dinero que se rumora andarían ofreciendo para comprarles la conciencia, debilitarlos y confrontarlos con policías y militares, su respuesta fue tajante, “en las Fuerzas Armadas de Honduras existe espíritu de cuerpo y tienen honor”.