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"Sobreviviente: “Fue una bomba, yo estaba cenando”"

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La crisis de nervios que vivieron los presos sobrevivientes al ataque a balazos en las celdas 1 A y 1 B del Centro Penal Sampedrano no es fácil de describir.

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De los cuatro heridos que ingresaron anoche al hospital Mario Rivas, uno de ellos falleció, una arteria de su pierna izquierda resultó dañada en la balacera y no resistió mientras era atendido por el personal médico de la sala de emergencia del centro asistencial.

La pesadilla que ocurrió alrededor de las seis de la tarde tuvo como desenlace la muerte de nueve personas tras el violento ataque.

Los llevan al hospital

Los heridos Wilson Gustavo Carrasco, 25, quien ingresó el 5 de agosto de 2010 por extorsión, y Yadín Murillo, 30, regresaron anoche mismo al presidio sampedrano luego de que los médicos los atendieran por sus heridas.

Gerson José Montoya Banegas, 22, fue atendido por una herida en el tobillo izquierdo que tenía fractura, según los médicos del hospital. Montoya ingresó al penal el 14 de marzo de 2009 por el delito de extorsión.

Mario Ronel Dubón Ruiz, 23, falleció a las 7.30 de la noche, estaba preso desde hace más de un año por el delito de homicidio tras varios meses de búsqueda por parte de la DNIC, ya que tenía al menos ocho órdenes de captura por homicidio.

Relato de los heridos

De los cuatro atendidos, solamente uno de ellos comentó con temor lo que vivió durante los minutos que duró el tiroteo, pues los dos a quienes les permitieron la salida de regreso al reclusorio se negaron a relatar lo ocurrido, negándose hasta a brindar sus nombres a los especialistas que los atendían; no obstante, los policías penitenciarios que los resguardaron los identificaron.

Montoya Banegas explicó lo poco que él logró ver, comentando y soportando el dolor en el tobillo dañado.

“Eso fue una bomba, yo estaba cenando cuando escuché los disparos y al ver que todos salían corriendo por los pasillos no dudé en hacerlo también para apartarme del lugar; pero en lo que corrí sentí el balazo en el tobillo y caí, después no pude seguir”, dijo.

Recluido desde el 14 de marzo de 2009 y arrepentido por lo que hizo, decidió aprender un oficio en el presidio: la zapatería, con lo que se gana la vida fabricando sandalias para mujer.

“Por lo general yo de la celda salgo para el trabajo y en la tarde regreso directo a mi cama, es raro que me quede otro rato allí; pero decidí comprar algo para cenar cuando todo empezó”, añadió Montoya Banegas.

También aseguró que no se explica por qué sucedió el problema.

“No tengo idea por qué pasó eso, yo sólo vi que eran como seis los que llegaron, porque cuando escuché los primeros disparos traté de correr y siempre me pegaron”.

La familia de Montoya Banegas reside en Tegucigalpa, pero nunca lo visitaron desde que fue apresado.

“Si ellos quieren venir a verme sería bueno; pero si no lo hacen, no hay problema”, comentó.

LA PRENSA alertó el caos en penal

LA PRENSA dejó en evidencia el hacinamiento que hay en el Centro Penal Sampedrano en una serie exclusiva.

Monseñor Rómulo Emiliani, presidente de la Fundación Pro Construcción de la Granja Penal, teme que una tragedia como la ocurrida el 19 de mayo de 2004 se repita. En aquel entonces, 108 reclusos perdieron la vida. asegura el prelado. El religioso lamenta que el proyecto esté detenido por falta de decisión del Gobierno y por la posición de una empresa ubicada en Choloma, apoyada por la Cámara de Comercio de esa localidad. La Fundación sólo espera la orden del Gobierno y la decisión para poder continuar; aunque Emiliani recordó que con el dinero que han recibido se han construido las estructuras metálicas, se están pintando y soldando.

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